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Por: Ana Isabel Gutierrez Salegui

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11 de noviembre de 2016

JUPSIN Justicia, Psicología e Informacion sobre el Acoso.

Nanoentrevista “Contra el acoso, valentía; contra el ruido, empatía”Ana Isabel Gutiérrez Salegui, Psicóloga Forense

Ana Isabel Gutiérrez Salegui es una psicóloga forense de amplia formación y experiencia. Desde su consulta, hasta los juzgados de laboral y de lo penal, pasando por su labor divulgativa y de concienciación en los medios de comunicación, al final siempre nos trasmite lo mismo: compromiso.
Impulsora y colaboradora desde su creación de los portales jupsin.com y conRderuido.com, insiste en que frente al acoso hace falta perder el miedo y para abordar con garantías el problema del ruido, es necesario un ejercicio de empatía. Su último libro, ‘Consume y calla’, ediciones Akal ha puesto patas arriba a las industrias alimentaria y de cosméticos.
Ana Isabel nos confiesa que duerme muy bien, quizás porque es una enamorada del deporte de riesgo.

¿En cuestión de acoso, en qué puntos estamos y hacia dónde vamos?

Falta aún mucho camino por recorrer. Tenemos que empezar a perder el miedo a implicarnos ante una situación de acoso, aunque eso suponga qué afecte a nuestro propio trabajo. Todo lo demás es ser cómplice de los acosadores.
En el lado positivo, está el hecho de que cada vez hay más sentencias que inciden en la vulneración de derechos fundamentales en situaciones de acoso laboral, lo que obliga a las empresas a poner en marcha el protocolo de prevención de riesgos psicosociales.

¿Qué hace falta para que la gente sea consciente de la gravedad del problema del ruido?

Sufrirlo o hacer un ejercicio de empatía. Ser capaces de imaginar qué pasaría si las obras en nuestro edificio que nos crispan durante un mes se convirtieran en algo permanente, y darnos cuenta de que desarrollamos tolerancia, como con las drogas.
No somos conscientes de los altísimos niveles de ruido que se soportan en muchos entornos y de las graves consecuencias para la salud y la convivencia. Por otro lado, los niveles pequeños pero constantes de ruido, pueden acabar perjudicando de otra forma nuestra salud, pero tanto como los niveles extraordinarios

Usted no hace amigos en la industria alimentaria y de cosméticos con su último libro Consume y calla.

No, y no me quita el sueño. Las industrias de la alimentación y de la cosmética se lucran sin importarles la repercusión sobre la salud de los consumidores. Cuando nos dicen que algo nos ‘cuida’, picamos el anzuelo y olvidamos que estamos ante una estrategia de marketing y que esas empresas son un negocio.
Lo único que puede hacer una persona para ser responsable con su salud, sea física o mental, es tener la información adecuada y conocer sus derechos como consumidores, trabajadores o ciudadanos.

De buena tinta…

Ana Isabel Gutiérrez Salegui es licenciada en Psicología, en las especialidades Clínica y Social y del Trabajo por la Universidad de Salamanca. Es técnico especialista en Trastornos de la Conducta Alimentaria por la Clínica Didos con acreditación del Colegio de Psicólogos de Castilla y León. Gutiérrez Salegui ha cursado el Master de Psicología Legal y Forense en el Instituto Superior de Estudios Psicológicos en colaboración con el Colegio de Psicólogos de Catalunya.
Integrante de la Comisión de Violencia de Género del Consejo General de Enfermería desde 2004, como profesora es colaboradora habitual de la Escuela de Ciencias de la Salud, promovida por el Consejo General de Colegios Oficiales de Enfermería de España y adscrita a la Universidad Complutense de Madrid, además de impartir docencia para otras entidades públicas y empresas privadas desde 1995.
Autora de numerosos artículos en revistas especializadas y publicaciones generalistas, entre sus libros destacan el ya citado ‘Consume y calla’ y ‘Trastornos del comportamiento alimentario: anorexia y bulimia’. Actualmente, Ana I. Gutiérrez Salegui es Profesora del Instituto de Probática e Investigción Criminal.

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Por: Ana Isabel Gutierrez Salegui

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11 de noviembre de 2016

Tras la celebración del Congreso de Detectives celebrado en Santander el pasado mes de Junio la revista Flash de la Asociación Profesional de Detectives Privados de España publico en su número de verano una reseña de las ponencias expuestas.
La ponencia de Perfilación Criminal a través de Redes Sociales fue comentada por Virginia Calvo. Vocal de la Junta Directiva de Dicha Asociación.

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Por: Ana Isabel Gutierrez Salegui

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28 de octubre de 2016

Dña. AnaIsabel Gutiérrez Salegui, Licenciada en Psicología por la Universidad de
Salamanca, Master en Psicología Forense por el Ilustre Colegio de Psicólogos de
Cataluña y colegiado número M-20963 por el Ilustre Colegio de Psicólogos de Madrid y profesora del Instituto de Probática e Investigación Criminal.
Solicito sea atendida la petición de indulto de Luis Hiniesto Santos teniendo en cuenta los daños físicos y psicológicos sufridos por su intento de asesinato, la revictimización padecida durante los años que ha durado la acusación, reconocida como falsa, de su exmujer, en los que ha sido tratado judicial y socialmente, como un maltratador y en atención a evitar que esta revictimización continúe.
Exposición de motivos:
1-Sobre los hechos: En ningún momento se ha hablado de la capacidad de D. Luis para tomar decisiones en cuestión de segundos, tras haber recibido un disparo de bala por la espalda y haber pasado otro dejándole una rozadura en el cuello, todo ello a manos de un encapuchado. La reacción de lucha o huida o reacción de Cannon-Bard (también llamada reacción de lucha, huida o parálisis, hiperexcitación, o respuesta de estrés agudo) es una respuesta fisiológica ante la percepción de daño, ataque o amenaza a la supervivencia. Ante una agresión en la que está en riesgo nuestra supervivencia el organismo reacciona con una descarga general del sistema nervioso simpático con el objetivo de  luchar o escapar. Dado que D. Luis, discapacitado físico, con amputación total de la pierna derecha, estaba impedido para huir, solo le quedaba la alternativa de enfrentarse a un desconocido armado con una pistola. En esas circunstancias la emoción subyacente es el miedo, el horror intenso del que hablan los criterios diagnósticos del estrés postraumático, y con esos niveles de miedo y de estrés agudo, la capacidad para realizar un análisis de la situación y una toma de decisiones queda profundamente alterada como reconoce el Código Penal en el art. 20.6º CP: “está exento de responsabilidad criminal el que obre impulsado por miedo insuperable”.
2-Sobre las consecuencias: En la sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid se recoge:
 “Los médicos forenses desestimaron como secuelas las recogidas en el informe pericial de la facultativo en el informe pericial de la facultativo Doña María Inmaculada Fernández Tamames en cuanto a la existencia de un trastorno de estrés postraumático…”
El primer punto es señalar que la persona que realizo ese informe, no fue la Dra. Fernández, si no la arriba firmante,  licenciada en Psicología y experta en Psicología Forense acreditada por el Colegio de Psicólogos de Madrid.
El segundo punto es que los médicos forenses no desestimaron la existencia de un estrés postraumático, sino que, como se puede ver en el video de la vista, dijeron que  era posible, ante mi afirmación que el estrés postraumático no se puede valorar en el momento de los hechos, ya que se desarrolla después. En los momentos inmediatamente posteriores a un suceso de esa entidad emocional solamente se puede valorar si la víctima se encuentra, o no, en estado de shock.
Adicionalmente, el señor Hiniesto, una vez que en el Hospital vieron que su herida no era mortal, se fue del mismo pidiendo el alta voluntaria, no pudiendo ser valorado correctamente dada su precipitada salida del Centro Hospitalario, y esto, estaba provocado por dos motivos que en ningún momento se han tenido en cuenta:
1-    Que a la edad de 10 años tras la amputación total de su pierna derecha secundaria a un osteosarcoma, un cáncer óseo tremendamente doloroso, había desarrollado una laptofobia o fobia a los médicos y a los hospitales, razón por la cual, a pesar de seguir teniendo múltiples síntomas psicológicos y físicos secundarios al intento de asesinato, sigue sin acudir a tratamiento. Por este motivo no había más informes clínicos excepto la pericial forense, que se tuvo que realizar en el despacho de su abogado, dada la negativa de D. Luis a acudir a ningún centro médico. Igualmente explica la brevedad extrema con la que asistió a la valoración forense del juzgado, tan breve que, durante el juicio, uno de los forenses adscritos al juzgado, admitió que desconocía que le faltaba una pierna.
2-    Que su madre, enferma de cáncer, y que falleció poco tiempo después, se había quedado en la casa, asustada y sola sin saber exactamente qué había ocurrido, ni si su hijo se encontraba bien.
La sentencia continúa diciendo “…por considerar que se había producido una reacción normal, no patológica, ante una agresión de la naturaleza de la padecida, a la que había que añadir el componente afectivo del hecho de que la persona presuntamente agresora fuera su esposa, siendo comprensible y previsible un desasosiego existencial como reacción normal.”
Efectivamente, el estrés postraumático es una reacción normal ante un intento de asesinato, de hecho, según el Manual Diagnostico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-IV-TR) de la A.P.A, es el criterio número 1 de obligado cumplimiento para realizar el diagnóstico:
A. La persona ha estado expuesta a un acontecimiento traumático en el que han existido 1 y 2:
1. La persona ha experimentado, presenciado o le han explicado uno (o más) acontecimientos caracterizados por muertes o amenazas para su integridad física o la de los demás.
2. La persona ha respondido con un temor, una desesperanza o un horror intensos. 
Y efectivamente, el daño psicológico y emocional de un suceso de este tipo, es mayor cuanto mayor sea el vínculo emocional con el agresor. En la mente de casi todos cabe la posibilidad de que un desconocido nos dañe, pero no la idea de que aquél con quien convivimos desde hace años y que afirma que nos quiere, intente acabar con nuestra vida.  Esa sola circunstancia lesiona gravemente las estructuras de seguridad que hemos construido en nuestra mente y en la que se encuentran nuestro hogar, nuestra familia y nuestros amigos más cercanos.
Lo que no parece tan normal es que una lesión secundaria a un intento de asesinato no se valore por el hecho de ser psicológica, ya que la lesión psíquica se equiparó a la lesión física en la reforma parcial del código penal de 1989 y según el vigente código penal (1995) se refiere (art. 147) a quien por cualquier medio o procedimiento causare a otro una lesión que menoscabe su integridad corporal o su salud física o mental.
Actualmente D. Luis Hiniesto sigue padeciendo síntomas psicológicos. Son secuelas, no reconocidas por la justicia, del intento de asesinato sufrido a manos de su esposa. Las personas que padecen un TEPT tienden a experimentar miedo, ansiedad y pánico intensos en respuesta a estímulos incluso leves. Al tener estas respuestas de hiperexcitación presenta trastornos del sueño debido a que es incapaces de relajarse en grado suficiente como para quedar dormidos y también debido a que tienen miedo de padecer pesadillas traumáticas. También presenta hipervigilancia, respuestas de sobresalto exagerado e inquietud.
Y más allá de esto, está el daño moral secundario a una acusación falsa de malos tratos, el Sr Hiniesta ha tenido que pagar una pensión compensatoria a la misma persona que quiso asesinarle y para ello se ha visto obligado a vivir en su coche, sintiéndose a la vez víctima de intento de asesinato, y siendo estigmatizado y señalado, judicial y socialmente, acusado de ser un maltratador. D. Luis ha pagado una “pena de banquillo de cinco años” que ha agravado sobremanera los síntomas depresivos asociados al estrés postraumático.
Hay secuelas físicas y psicológicas que ya no pueden ser reparadas, pero sí depende de este indulto y de la Justicia, que esos daños, junto con el daño moral, se agraven hasta resultarle insoportables, lo que pondría en riesgo sus, actualmente escasas, ganas de vivir.
Por ello solicito el indulto para D. Luis Hiniesto Santos.
En Madrid a 25 de Octubre del 2016
Ana Isabel Gutierrez Salegui.
Nº Col: M- 20963

https://www.change.org/p/ministerio-de-justicia-condenado-a-prisi%C3%B3n-por-intentar-salvar-su-vida

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Por: Ana Isabel Gutierrez Salegui

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26 de septiembre de 2016

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Por: Ana Isabel Gutierrez Salegui

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31 de agosto de 2016

Acreditación de Psicólogo Experto en Psicología Forense

Fuente: Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid
12/06/2015 | COMUNICACIÓN
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La Psicología forense tiene por objetivo la realización de investigaciones científicas, evaluaciones y valoraciones psicológicas para su aplicación en el contexto legal. Su objetivo es el de dotar el proceso judicial de unos principios, unas técnicas y unos instrumentos psicológicos que permitan una valoración más objetiva de la conducta humana y ayuden el juez en su tarea.
El psicólogo forense, como experto asesor de los operadores jurídicos (jueces, fiscales y letrados) es una figura profesional plenamente consolidada en el contexto jurídico español. Su función principal es la de emitir informes periciales para auxiliar al juzgador en su toma de decisiones.
Una de las tareas más importantes de un colegio profesional es la de proteger los intereses de los profesionales y de los usuarios, velando porque los diferentes servicios profesionales se presten en un contexto de fiabilidad científica y técnica. Además, también se manifiesta la tendencia actual de los colegios profesionales en avalar la competencia profesional en un área determinada, con el objetivo de garantizar un servicio especializado que responda adecuadamente a los intereses y derechos de los usuarios.
En este sentido, D. Fernando Chacón, Decano del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid, D. Josep Vilajoana, Decano  del Colegio Oficial de Psicologos de Catalunya, y D. Ramón Arce, Miembro de la Sociedad Española de Psicología Jurídica y Forense  han firmado recientemente un convenio de colaboración en el ámbito forense, en el que se incluye el acuerdo de implantación de un procedimiento para la acreditación del psicólogo experto en Psicología forense, que supone el reconocimiento social de la capacitación en este ámbito de los profesionales que cumplen con los criterios de formación y experiencia descritos en dicho procedimiento.







Dª ANA ISABEL GUTIÉRREZ SALEGUI
Nº de Colegiada: M-20963
                                                                          En Madrid, 7 de julio de 2016
Estimada colegiada:
De acuerdo con la solicitud que presentó en el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid para la obtención de la Acreditación Profesional de Psicóloga Experta en Psicología Forense, le comunicamos que la Comisión Evaluadora ha resuelto de forma favorable su solicitud.
Próximamente le enviaremos el certificado correspondiente a su Acreditación Profesional como Psicóloga Experta en Psicología Forense.
Sin otro particular, reciba un cordial saludo.
  
Miguel José Corbacho Soto
Director de Formación y Acreditaciones
Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid

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Por: Ana Isabel Gutierrez Salegui

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31 de agosto de 2016

Artículo publicado en Lawandtrends

El pasado jueves asistí a la conferencia de Ricardo Ruiz de la Serna sobre Código Penal y delitos de odio. Evidentemente, desde mi disciplina, la psicología, los matices que se le dan al contenido son distintos.
El hecho de que los episodios de carácter genocida ocurridos en España fueran desconocidos para la mayoría de los presentes, como la Prisión general de gitanos o Gran Redada, debería preocuparnos tanto como negar deliberadamente el Holocausto. Quien olvida su historia está condenada a repetirla. 
En todos y cada uno de los momentos en que se ha azuzado el odio contra un colectivo, mujeres, negros, gitanos, judíos, armenios, pobres, enfermos mentales, gays …el proceso social y psicológico que ha subyacido ha sido el mismo, por ello es fundamental hacer un ejercicio de reflexión, asunción y enmienda de los hechos que llevaron a ese punto.
Todas las minorías que en algún momento se han convertido en “chivos expiatorios” (curiosamente, expresión proveniente de un ritual hebreo), lo han sido en momentos de cambio y convulsión social, el hecho de focalizar las iras y las culpas en un colectivo, permite canalizar la frustración y “lavarse las manos” (continuando con metáforas judeo-cristianas) con respecto a la responsabilidad de lo que esté ocurriendo en la sociedad. Baste como ejemplo que, en los comienzos de la crisis, y aún hoy, no se echaba la culpa de la misma al estallido de la burbuja inmobiliaria si no a “los inmigrantes que nos quitaban el trabajo”.
La escalada de malestar en una sociedad sólo es frenada por la unánime elección de un chivo expiatorio al que se considera la causa del desorden. El sacrificio del chivo expiatorio pone fin a la crisis temporalmente por el hecho de que su elección es unánime. Y aquí hay que señalar dos culpabilidades distintas pero que ejercen de “condición sine qua non” la una de la otra, el dedo acusador y aquel que mira hacia otro lado. Cómplices necesarios.
Una de las grandes preguntas sobre el Holocausto es entender, cómo, si la población alemana sabía lo que estaba ocurriendo, por qué tan pocos ayudaron a evitarlo. Qué anestesió a todo un país para que mirara hacia otro lado y prosiguiera su vida, haciendo cómo que no ocurría nada.
Desde la Psicología puede explicarse, que no justificarse, este fenómeno. Se denomina “efecto espectador” o “efecto Genovese”. En 1964 Catherine Susan Genovese , murió asesinada por múltiples puñaladas después de haber sido agredida sexualmente, en un lapso de tiempo de casi hora y media. A posteriori se constató que 35 personas escucharon los gritos de socorro desde el primer momento, pero nadie llamó a la policía. Este hecho dio lugar a posteriores estudios sobre conducta altruista y conducta prosocial. Tras estas investigaciones se postuló el “efecto espectador” (J.M Darley y B. Latane 1968).
Una de las explicaciones de este fenómeno es que, cuando se sabe que más gente es consciente de lo que está ocurriendo, los observadores asumen que otro intervendrá y el resultado es que al final todos se abstienen de hacerlo. El grupo hace que se difumine la responsabilidad. Además, dado que los demás están haciendo exactamente lo mismo, la gente concluye de las reacciones de los demás, que la ayuda es innecesaria y que están haciendo lo correcto.
En el caso de que no hacer nada nos provoque malestar psicológico, vendrán en nuestra ayuda los mitos sobre la violencia o sobre el grupo social, que disminuirán notablemente la Disonancia Cognitiva (Festinger 1957).
En otras palabras, si nos sentimos mal por no hacer nada, podemos autojustificarnos recurriendo a algunas ideas muy extendidas, que acabarán por convencernos de que estamos actuando bien “los gitanos son todos delincuentes” “los moros son todos terroristas”, “seguro que han empezado ellos”, ”están gastando el dinero de nuestra seguridad social”….
El hombre no nace odiando, aprende a odiar, o a mostrarse indiferente ante lo que les ocurre a determinadas personas, que a su vez forman parte de determinados colectivos. Una de las cosas más terribles es tomar conciencia del fenómeno de los “less dead”, concepto acuñado por Egger, que explica cómo no reaccionamos igual ante la muerte de una prostituta o de un indigente, que ante la muerte de una niña. Aunque las circunstancias del delito sean absolutamente iguales, la indignación social es completamente diferente. ¿Por qué? Por que les consideramos, en parte, responsables de su propia desgracia. Victimas y culpables a la vez.
El concepto de “disciplina global” (Lorente 2001) explica como una persona que se sale de las “normas sociales vigentes” se enfrenta al “castigo” del grueso de la sociedad en forma de crítica, desvalorizaciones u ostracismo y por supuesto, se le culpabiliza parcialmente de lo que ocurre. 
En un momento de la Conferencia Ricardo habló de concienciar y sensibilizar, efectivamente, sin ello, nunca podremos desmontar a esa mayoría silenciosa que permite que los delitos de odio y la marginación, culpabilización y castigo social de muchos grupos sociales continúen perviviendo.
Actualmente nos encontramos ante una gran crisis humanitaria. Los campos de refugiados de Idomeni, Moria o Lesbos, entre otros, nos enfrentan a la tesitura de actuar y obligar a nuestros gobernantes a que actúen, o mirar hacia otro lado, mientras centenares de miles de seres humanos mueren ahogados, perecen por enfermedad o malviven en un remedo de los campos que acogieron a los republicanos españoles tras la Guerra Civil.
Podemos pensar que son árabes, son musulmanes, son sirios, son afganos, son el 11-M y el 7-J, son lapidadores de mujeres, asesinos de cristianos, no tenemos recursos sanitarios y sociales para todos, ellos tienen la culpa de lo que les ocurre y así hasta un largo etcétera de autojustificaciones… o que son personas, Ahmed, Fatma, Osman, Mariam… que están haciendo lo mismo que haríamos cada uno de nosotros si de pronto nuestro mundo se derrumbara y nuestras vidas corrieran peligro.
Hagamos lo que hagamos la Historia nos juzgará, ustedes eligen.
Todá rabá Ricardo por ser la voz de la tolerancia y defender a Azazel

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Por: Ana Isabel Gutierrez Salegui

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18 de abril de 2016


El Colegio de Enfermería organiza un curso para la detección precoz de la violencia en la infancia
El Colegio de Enfermería de Córdoba celebró la pasada semana en su aula de formación continua el curso de Atención de Enfermería ante la Violencia en la Infancia. La institución, que ha organizado esta actividad en colaboración con la Escuela Internacional de Ciencias de la Salud, conoce la importancia de la labor de la enfermería en la detección de los casos de malos tratos y la necesidad de su colaboración para eliminar radicalmente y a tiempo cualquier tipo de violencia que puedan sufrir los menores.
Por ello, el objetivo primordial de este curso es concienciar a los profesionales de enfermería que lo han seguido de su responsabilidad a la hora de detectar precozmente y dar la alarma frente a todos y cada uno de los casos en los que las niñas y niños que acuden a su consulta pudieran estar sufriendo cualquier tipo de violencia, sea física, psíquica, sexual o derivada de alguna negligencia.
De preparar en la materia a las enfermeras inscritas al curso se ha encargado la docente Ana Isabel Gutiérrez Salegui, también psicóloga y Máster en Psicología Forense, que además dirige el proyecto Rara avis, destinado a padres de niños con discapacidad y enfermedades raras, y es autora en internet de la página http://www.adolesweb.org/.
  
Para Salegui, el curso de Atención de Enfermería ante la Violencia en la Infancia se ha enfocado precisamente a que “los profesionales asistentes aprendan a realizar la detección precoz en casos de violencia física, psíquica, sexual o de negligencia, con el fin de poner en marcha todos los mecanismos sanitarios, sociales y judiciales necesarios para hacer efectivos los derechos de los niños”.
Interesada por los contenidos acudió a esta actividad María Castro, enfermera de Urgencias y Cuidados Críticos, que considera que “esta formación nos sirve para tomar conciencia de la situación” y reflexiona que “a veces curas heridas a los pequeños y no te paras a pensar en la posibilidad de un mal trato”.
También en Urgencias trabaja normalmente la colegiada Nieves Ríos, donde explica que se pueden detectar con más facilidad los casos de violencia infantil, porque “suelen llegar con la agresión recién ocurrida”. No obstante, indica que a veces ven casos sospechosos en los que no tienen pruebas suficientes para poder certificarlos.
En este sentido, la docente del curso insiste en que “es fundamental aprender a reconocer los signos que indican malos tratos o abusos, dado que estos suelen ocurrir en el ámbito privado y son los sanitarios y los docentes los que tienen más oportunidad de detectarlos”. Del mismo modo, apunta que “también es fundamental concienciar de la necesidad de denunciar, aunque dichos signos sean leves, para facilitar la actuación de los servicios sociales y evitar que se agraven los casos”. La propia legislación española establece además que, todo aquel que en el ejercicio de su profesión tenga conocimiento de un delito, debe denunciarlo.
Preguntada por los signos que evidencian ante el sanitario los malos tratos en la infancia, Ana Isabel Gutiérrez concreta que “además de los signos físicos, como fracturas con distintos grados de evolución o hematomas en distintos momentos, encontramos conductas de hiperalerta en el niño, baja autoestima, niños tristes o con trastornos de conducta, alteración en la alimentación,…”. Según expone, “hay signos que se ven mejor en Atención Primaria y otros que se ven mejor en Urgencias. En los dos ámbitos se puede observar con facilidad, pero algunos signos son distintos, como el retraso en el desarrollo o niños con reacciones extrañas ante la exploración médica”.
Por otra parte, en el curso se ha hablado asimismo del síndrome de Münchausen, que es un gran desconocido dentro de los malos tratos infantiles, y del abuso sexual, uno de los mayores tabúes de nuestra sociedad.

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Por: Ana Isabel Gutierrez Salegui

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16 de abril de 2016

08.04.2016 TRIBUNA

‘La Huida’ o ¿cómo escapar de la psicóloga salmantina Ana Gutiérrez?

 Ana Gutiérrez

A partir de este viernes, 8 de abril de 2016, comienza a emitirse en Canal #0 de Movistar+ el reality ‘La Huida’ en el que participan 15 ciudadanos que tendrán que esconderse del retrato robot de los rasgos de personalidad que esta ‘cazadora’ creará para encontrarlos.

La Huida vs Hunted

‘La huida’ está basada en el formato británico ‘Hunted’, que se estrenó en Channel 4 este otoño. Allí, la vigilancia en las calles es más perceptible, con cámaras prácticamente en cada esquina. En su emisión en televisión, el programa fue un éxito y dobló los datos de audiencia de la cadena en la mayoría de sus targets. De hecho, la cadena británica ya ha empezado a producir su segunda temporada.

La adaptación española será la primera aventura internacional de este llamativo formato que también ha sido adquirido por la cadena americanaCBS, que empezará la producción esta primavera.

“Bórrate, desaparece… Es tu única opción”. Así, promociona canal #0 de Movistar+ el nuevo reality que tiene como protagonistas a fugitivos y cazadores y cuyo estreno tendrá lugar hoy, 8 de abril de 2016. La Huida es una especie de Gran Hermano pero llevado al extremo en el que 15 ciudadanos tendrán que esconderse y evitar ser atrapados durante 28 días por los cazadores.

Este último bando especializado en el rastreo de personas que han huido ponen en marcha todas las técnicas de rastreo posibles. Desde llamadas, seguimiento de cuentas bancarias, cámaras de seguridad, uso de cajeros, registro de domicilios, interrogatorios, etcétera. Todo vale si con ello pueden pillar a los fugitivos.  Además, una cámara siempre irá con ellos.

Entre los cazadores, se encuentra la salmantina ‘adoptada’, Ana Gutiérrez. Estudió en la Facultad de Psicología de la Universidad de Salamanca y pasó los “mejores” quince años de su vida aquí en la capital. Así, a partir de este viernes podremos verla en pantalla ejerciendo cómo mejor sabe hacer “realizando retratos robot de los rasgos de personalidad”. Tal y como afirma, “a través de este docureality los espectadores van a poder conocer de primera mano y de forma pública lo que se hace en una investigación policial”.

Nadie podrá escapar a sus análisis exhautivos a través de los hogares de los fugitivos, de sus familias y de sus redes sociales. Esto último, indica Gutiérrez, tiene sus pros y sus contras. “El perfil de Facebook es algo muy relevante a la hora de saber cómo puede llegar a actuar una persona, sus puntos débiles… Y bueno en casos reales la familia estaría colaborando, pero cómo es algo ficticeo, también juega en nuestra contra porque no sabemos si la información que se nos da es verdadera o falsa”.

Además de Ana, la policía y diversos miembros de la inteligencia española les pisan los talones y utilizarán toda clase de técnicas para conseguir atraparlos. Pero ¿Conseguirán pasar desapercibidos?


Ana Gutiérrez durante el rodaje de ‘La Huida’

Artículo original aquí

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