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Artículo publicado en Lawandtrends

El pasado jueves asistí a la conferencia de Ricardo Ruiz de la Serna sobre Código Penal y delitos de odio. Evidentemente, desde mi disciplina, la psicología, los matices que se le dan al contenido son distintos.
El hecho de que los episodios de carácter genocida ocurridos en España fueran desconocidos para la mayoría de los presentes, como la Prisión general de gitanos o Gran Redada, debería preocuparnos tanto como negar deliberadamente el Holocausto. Quien olvida su historia está condenada a repetirla. 
En todos y cada uno de los momentos en que se ha azuzado el odio contra un colectivo, mujeres, negros, gitanos, judíos, armenios, pobres, enfermos mentales, gays …el proceso social y psicológico que ha subyacido ha sido el mismo, por ello es fundamental hacer un ejercicio de reflexión, asunción y enmienda de los hechos que llevaron a ese punto.
Todas las minorías que en algún momento se han convertido en “chivos expiatorios” (curiosamente, expresión proveniente de un ritual hebreo), lo han sido en momentos de cambio y convulsión social, el hecho de focalizar las iras y las culpas en un colectivo, permite canalizar la frustración y “lavarse las manos” (continuando con metáforas judeo-cristianas) con respecto a la responsabilidad de lo que esté ocurriendo en la sociedad. Baste como ejemplo que, en los comienzos de la crisis, y aún hoy, no se echaba la culpa de la misma al estallido de la burbuja inmobiliaria si no a “los inmigrantes que nos quitaban el trabajo”.
La escalada de malestar en una sociedad sólo es frenada por la unánime elección de un chivo expiatorio al que se considera la causa del desorden. El sacrificio del chivo expiatorio pone fin a la crisis temporalmente por el hecho de que su elección es unánime. Y aquí hay que señalar dos culpabilidades distintas pero que ejercen de “condición sine qua non” la una de la otra, el dedo acusador y aquel que mira hacia otro lado. Cómplices necesarios.
Una de las grandes preguntas sobre el Holocausto es entender, cómo, si la población alemana sabía lo que estaba ocurriendo, por qué tan pocos ayudaron a evitarlo. Qué anestesió a todo un país para que mirara hacia otro lado y prosiguiera su vida, haciendo cómo que no ocurría nada.
Desde la Psicología puede explicarse, que no justificarse, este fenómeno. Se denomina “efecto espectador” o “efecto Genovese”. En 1964 Catherine Susan Genovese , murió asesinada por múltiples puñaladas después de haber sido agredida sexualmente, en un lapso de tiempo de casi hora y media. A posteriori se constató que 35 personas escucharon los gritos de socorro desde el primer momento, pero nadie llamó a la policía. Este hecho dio lugar a posteriores estudios sobre conducta altruista y conducta prosocial. Tras estas investigaciones se postuló el “efecto espectador” (J.M Darley y B. Latane 1968).
Una de las explicaciones de este fenómeno es que, cuando se sabe que más gente es consciente de lo que está ocurriendo, los observadores asumen que otro intervendrá y el resultado es que al final todos se abstienen de hacerlo. El grupo hace que se difumine la responsabilidad. Además, dado que los demás están haciendo exactamente lo mismo, la gente concluye de las reacciones de los demás, que la ayuda es innecesaria y que están haciendo lo correcto.
En el caso de que no hacer nada nos provoque malestar psicológico, vendrán en nuestra ayuda los mitos sobre la violencia o sobre el grupo social, que disminuirán notablemente la Disonancia Cognitiva (Festinger 1957).
En otras palabras, si nos sentimos mal por no hacer nada, podemos autojustificarnos recurriendo a algunas ideas muy extendidas, que acabarán por convencernos de que estamos actuando bien “los gitanos son todos delincuentes” “los moros son todos terroristas”, “seguro que han empezado ellos”, ”están gastando el dinero de nuestra seguridad social”….
El hombre no nace odiando, aprende a odiar, o a mostrarse indiferente ante lo que les ocurre a determinadas personas, que a su vez forman parte de determinados colectivos. Una de las cosas más terribles es tomar conciencia del fenómeno de los “less dead”, concepto acuñado por Egger, que explica cómo no reaccionamos igual ante la muerte de una prostituta o de un indigente, que ante la muerte de una niña. Aunque las circunstancias del delito sean absolutamente iguales, la indignación social es completamente diferente. ¿Por qué? Por que les consideramos, en parte, responsables de su propia desgracia. Victimas y culpables a la vez.
El concepto de “disciplina global” (Lorente 2001) explica como una persona que se sale de las “normas sociales vigentes” se enfrenta al “castigo” del grueso de la sociedad en forma de crítica, desvalorizaciones u ostracismo y por supuesto, se le culpabiliza parcialmente de lo que ocurre. 
En un momento de la Conferencia Ricardo habló de concienciar y sensibilizar, efectivamente, sin ello, nunca podremos desmontar a esa mayoría silenciosa que permite que los delitos de odio y la marginación, culpabilización y castigo social de muchos grupos sociales continúen perviviendo.
Actualmente nos encontramos ante una gran crisis humanitaria. Los campos de refugiados de Idomeni, Moria o Lesbos, entre otros, nos enfrentan a la tesitura de actuar y obligar a nuestros gobernantes a que actúen, o mirar hacia otro lado, mientras centenares de miles de seres humanos mueren ahogados, perecen por enfermedad o malviven en un remedo de los campos que acogieron a los republicanos españoles tras la Guerra Civil.
Podemos pensar que son árabes, son musulmanes, son sirios, son afganos, son el 11-M y el 7-J, son lapidadores de mujeres, asesinos de cristianos, no tenemos recursos sanitarios y sociales para todos, ellos tienen la culpa de lo que les ocurre y así hasta un largo etcétera de autojustificaciones… o que son personas, Ahmed, Fatma, Osman, Mariam… que están haciendo lo mismo que haríamos cada uno de nosotros si de pronto nuestro mundo se derrumbara y nuestras vidas corrieran peligro.
Hagamos lo que hagamos la Historia nos juzgará, ustedes eligen.
Todá rabá Ricardo por ser la voz de la tolerancia y defender a Azazel


El Colegio de Enfermería organiza un curso para la detección precoz de la violencia en la infancia
El Colegio de Enfermería de Córdoba celebró la pasada semana en su aula de formación continua el curso de Atención de Enfermería ante la Violencia en la Infancia. La institución, que ha organizado esta actividad en colaboración con la Escuela Internacional de Ciencias de la Salud, conoce la importancia de la labor de la enfermería en la detección de los casos de malos tratos y la necesidad de su colaboración para eliminar radicalmente y a tiempo cualquier tipo de violencia que puedan sufrir los menores.
Por ello, el objetivo primordial de este curso es concienciar a los profesionales de enfermería que lo han seguido de su responsabilidad a la hora de detectar precozmente y dar la alarma frente a todos y cada uno de los casos en los que las niñas y niños que acuden a su consulta pudieran estar sufriendo cualquier tipo de violencia, sea física, psíquica, sexual o derivada de alguna negligencia.
De preparar en la materia a las enfermeras inscritas al curso se ha encargado la docente Ana Isabel Gutiérrez Salegui, también psicóloga y Máster en Psicología Forense, que además dirige el proyecto Rara avis, destinado a padres de niños con discapacidad y enfermedades raras, y es autora en internet de la página http://www.adolesweb.org/.
  
Para Salegui, el curso de Atención de Enfermería ante la Violencia en la Infancia se ha enfocado precisamente a que “los profesionales asistentes aprendan a realizar la detección precoz en casos de violencia física, psíquica, sexual o de negligencia, con el fin de poner en marcha todos los mecanismos sanitarios, sociales y judiciales necesarios para hacer efectivos los derechos de los niños”.
Interesada por los contenidos acudió a esta actividad María Castro, enfermera de Urgencias y Cuidados Críticos, que considera que “esta formación nos sirve para tomar conciencia de la situación” y reflexiona que “a veces curas heridas a los pequeños y no te paras a pensar en la posibilidad de un mal trato”.
También en Urgencias trabaja normalmente la colegiada Nieves Ríos, donde explica que se pueden detectar con más facilidad los casos de violencia infantil, porque “suelen llegar con la agresión recién ocurrida”. No obstante, indica que a veces ven casos sospechosos en los que no tienen pruebas suficientes para poder certificarlos.
En este sentido, la docente del curso insiste en que “es fundamental aprender a reconocer los signos que indican malos tratos o abusos, dado que estos suelen ocurrir en el ámbito privado y son los sanitarios y los docentes los que tienen más oportunidad de detectarlos”. Del mismo modo, apunta que “también es fundamental concienciar de la necesidad de denunciar, aunque dichos signos sean leves, para facilitar la actuación de los servicios sociales y evitar que se agraven los casos”. La propia legislación española establece además que, todo aquel que en el ejercicio de su profesión tenga conocimiento de un delito, debe denunciarlo.
Preguntada por los signos que evidencian ante el sanitario los malos tratos en la infancia, Ana Isabel Gutiérrez concreta que “además de los signos físicos, como fracturas con distintos grados de evolución o hematomas en distintos momentos, encontramos conductas de hiperalerta en el niño, baja autoestima, niños tristes o con trastornos de conducta, alteración en la alimentación,…”. Según expone, “hay signos que se ven mejor en Atención Primaria y otros que se ven mejor en Urgencias. En los dos ámbitos se puede observar con facilidad, pero algunos signos son distintos, como el retraso en el desarrollo o niños con reacciones extrañas ante la exploración médica”.
Por otra parte, en el curso se ha hablado asimismo del síndrome de Münchausen, que es un gran desconocido dentro de los malos tratos infantiles, y del abuso sexual, uno de los mayores tabúes de nuestra sociedad.
08.04.2016 TRIBUNA

‘La Huida’ o ¿cómo escapar de la psicóloga salmantina Ana Gutiérrez?

 Ana Gutiérrez

A partir de este viernes, 8 de abril de 2016, comienza a emitirse en Canal #0 de Movistar+ el reality ‘La Huida’ en el que participan 15 ciudadanos que tendrán que esconderse del retrato robot de los rasgos de personalidad que esta ‘cazadora’ creará para encontrarlos.

La Huida vs Hunted

‘La huida’ está basada en el formato británico ‘Hunted’, que se estrenó en Channel 4 este otoño. Allí, la vigilancia en las calles es más perceptible, con cámaras prácticamente en cada esquina. En su emisión en televisión, el programa fue un éxito y dobló los datos de audiencia de la cadena en la mayoría de sus targets. De hecho, la cadena británica ya ha empezado a producir su segunda temporada.

La adaptación española será la primera aventura internacional de este llamativo formato que también ha sido adquirido por la cadena americanaCBS, que empezará la producción esta primavera.

“Bórrate, desaparece… Es tu única opción”. Así, promociona canal #0 de Movistar+ el nuevo reality que tiene como protagonistas a fugitivos y cazadores y cuyo estreno tendrá lugar hoy, 8 de abril de 2016. La Huida es una especie de Gran Hermano pero llevado al extremo en el que 15 ciudadanos tendrán que esconderse y evitar ser atrapados durante 28 días por los cazadores.

Este último bando especializado en el rastreo de personas que han huido ponen en marcha todas las técnicas de rastreo posibles. Desde llamadas, seguimiento de cuentas bancarias, cámaras de seguridad, uso de cajeros, registro de domicilios, interrogatorios, etcétera. Todo vale si con ello pueden pillar a los fugitivos Además, una cámara siempre irá con ellos.

Entre los cazadores, se encuentra la salmantina ‘adoptada’, Ana Gutiérrez. Estudió en la Facultad de Psicología de la Universidad de Salamanca y pasó los “mejores” quince años de su vida aquí en la capital. Así, a partir de este viernes podremos verla en pantalla ejerciendo cómo mejor sabe hacer “realizando retratos robot de los rasgos de personalidad”. Tal y como afirma, “a través de este docureality los espectadores van a poder conocer de primera mano y de forma pública lo que se hace en una investigación policial”.

Nadie podrá escapar a sus análisis exhautivos a través de los hogares de los fugitivos, de sus familias y de sus redes sociales. Esto último, indica Gutiérrez, tiene sus pros y sus contras. “El perfil de Facebook es algo muy relevante a la hora de saber cómo puede llegar a actuar una persona, sus puntos débiles… Y bueno en casos reales la familia estaría colaborando, pero cómo es algo ficticeo, también juega en nuestra contra porque no sabemos si la información que se nos da es verdadera o falsa”.

Además de Ana, la policía y diversos miembros de la inteligencia española les pisan los talones y utilizarán toda clase de técnicas para conseguir atraparlos. Pero ¿Conseguirán pasar desapercibidos?


Ana Gutiérrez durante el rodaje de ‘La Huida’

Artículo original aquí

EL 20% DE LA POBLACIÓN ESPAÑOLA HA SUFRIDO ALGÚN ABUSO SEXUAL SIENDO MENOR

 

laSexta.com  |  Madrid  | Actualizado el 06/02/2016 a las 18:41 horas

Los dibujos de los niños, la herramienta fundamental para detectar casos de abusos
Los dibujos son la forma más utilizada por psicólogos y profesores para descubrir posibles casos de abusos a menores. “No es habitual que los niños utilicen colores negros, rojos…”, afirma Ana Isabel Gutiérrez, psicóloga forense. Para detectar estos casos a tiempo, se han creado talleres preventivos para profesores de guardería.

Los dibujos de los niños, la herramienta fundamental para detectar casos de abusos a menores 

Video: laSexta.com

Se han creado talleres que explican a profesores de guardería cómo detectar posibles casos de abuso. No siempre hay síntomas claros pero hay algunas señales a las que se debe prestar atención.
“Pueden presentar malestar físco, estar ansiosos, tener conductas hipersexualizadas, conductas de rebeldía… Lo que es importante es escuchar a al niño que de repente te dice ‘no quiero ir a tal sitio’“, explica Pilar Polo, psicóloga.
Ante la sospecha, se procede a la evaluación psicológica. En el caso de los niños, una herramienta fundamental es el dibujo.
“Hay muchos dibujos que te indican claramente que algo está pasando: no es habitual que los niños utilicen colores negros, rojos… Lo normal es que utilicen un espectro cromático muy amplio“, asegura Ana Isabel Gutiérrez Salegui, psicóloga forense y perito judicial.
La perito afirma que algunos dibujos no orientan “específicamente hacia un abuso” o un “maltrato” pero “otros son tremendamente específicos”.
En uno de los ejemplos, un dibujo señala específicamente hacia una zona genital,  “una conducta que es de tocamiento”. “Esto podría sugerir que esta niña está atada. ¿En qué parte de su imaginario ha aparecido esto?“, afirma.
Se calcula que a los juzgados llega sólo una ínfima parte de los casos. Según los estudios, el 20% de la población española ha sufrido algún tipo de abuso sexual siendo menor de edad.

El pasado mes se celebró en Córdoba el Curso sobre Prevención de Conductas de Riesgo en el Adolescente organizado por la Escuela Internacional de Ciencias de la Salud . El éxito de este curso, dirigido fundamentalmente a personal de enfermería, fue difundido por distintos medios especializados, como Diario DicenCórdoba Médica.

Diario Dicen:

El Colegio Oficial de Enfermería de Córdoba ha impartido un curso, en colaboración con la Escuela Internacional de Ciencias de la Salud, sobre Prevención de conductas de riesgo en el adolescente con el objetivo de que las enfermeras y enfermeros asistentes actualicen su formación en los problemas más frecuentes en los adolescentes desde la prevención primaria, la atención precoz y el tratamiento.
 
Ana Isabel Gutiérrez Salegui, psicóloga y docente, ha sido la encargada de impartir este curso. Para esta profesional, “trabajar la educación para la salud es fundamental para la enfermería, que debe centrarse en la atención de un colectivo especialmente vulnerable física, psíquica y emocionalmente”.

Para ello, con el curso se quieren mostrar “los problemas más habituales en los adolescentes desde la prevención primaria, la atención precoz y el tratamiento, teniendo en cuenta que las conductas de riesgo en el adolescente pueden conllevar consecuencias para toda la vida, como esquizofrenias por consumos de drogas, problemas hepáticos por consumo de alcohol, ITS (infecciones de transmisión sexual) de distinta gravedad, desde la sífilis a la hepatitis C, pasando por el VIH”.

“La intervención en los problemas del adolescente requiere la coordinación del sistema sanitario y educativo y la participación fundamental de las familias”, explica la docente.

Foto y artículo: El Faro de Vigo

Veinte años de una desaparición en Santiago que ocultaría un homicidio

La hermana de María José Arcos pide en Vigo que el caso no se archive y llegue a juicio

Reclama un nuevo impulso para procesar al exnovio, que sigue imputado -“La Audiencia lo dejó libre hace 4 años pero ordenó seguir la investigación y no se ha movido un papel”


“Ese señor sigue libre y mi hermana está muerta, tampoco sabemos donde está su cuerpo”. Así resume Rosa Arcos la impotencia de su familia tras casi veinte años de lucha para esclarecer la desaparición en Santiago y posible asesinato de su hermana María José, hace ya casi 20 años. El cuerpo nunca apareció, lo que dificulta el proceso. Por eso y ante los cambios legislativos reclama un nuevo impulso que evite el archivo del caso y permita llevar a juicio al único sospechoso, el exnovio de María José.

“Hace cuatro años, 15 después de la desaparición de mi hermana, Ramiro Villaverde fue detenido por primera vez e ingresó en prisión por presunto delito de homicidio. La Audiencia de A Coruña le dejó después en libertad y le mantuvo la imputación al considerar que hay sospechas de que participó en su desaparición. El tribunal provincial ordenaba proseguir las investigaciones pero desde entonces, hace ya 4 años, ni el juez ni el fiscal han movido un papel. Nadie lleva la investigación”, dice Rosa.
El caso María José Arcos, que al salir de casa informó de que iba a ver a Ramiro, centró ayer la jornada del curso sobre investigación de desaparecidos organizado por el Instituto de Probática e Investigación Criminal, que dirige el excomisario Ángel Galán, que al frente de la brigada especial de investigación de Madrid llevó el caso.

Rosa Arcos relató la perseverante lucha de su familia desde el día que su hermana desapareció. María José, de 35 años y funcionaria de la Xunta, era mayor de edad y en la comisaría de Santiago llegaron a la conclusión de que se había quitado la vida porque estaba enamorada de Ramiro y él estaba con otra. El millón de pesetas que le había prestado para adquirir un barco y que debía devolverle “no era motivo para matar”.

Ramiro negó haber hablado con María José aquel día. Rosa se hizo con las bolsas llenas de tiques de un locutorio de Santiago y localizó tique de la llamada que hizo su hermana al sospechosos; “El comisario habló con él y le dijo que se había olvidado, que no se habían visto pero sí habían hablado”.

La familia descubrió que el exnovio de María José había sido investigado judicialmente por al menos otra desaparición, un músico marido de una novia suya. Tuvieron que esperar 15 años, pero en abril de 2011 la juez de Ribeira ordenó la detención e ingreso en prisión del único sospechoso por presunto asesinato. En su casa se localizaron armas, sprays paralizantes y un recibo de 12 sacos de cal de aquella época, así como un amplio dossier de la desaparición de María José. En mayo la Audiencia de A Coruña le dejaba libre con cargos y ordenaba continuar la investigación.

 



El pasado 5 de Febrero dió comienzo el I Curso sobre Inteligencia Económica organizado por IPIC (Instituto de Probática e Investigación Criminal) en el que Ana Isabel Gutiérrez Salegui impartió la ponencia “Psicología de la Debilidad”

En la siguiente entrevista en Confilegal Angel Galán, director del mismo y uno de los mayores expertos españoles en servicios secretos, habla del contenido del mismo.

Carlos Berbell
1 febrero, 2016

“Las empresas españolas no protegen sus secretos. No existe ninguna concienciación, ninguna sensibilidad en torno a la inteligencia económica”. Quien pronuncia estas palabras es el comisario principal, en la reserva, Ángel Galán, quien sirvió durante más de la mitad de su vida profesional en el principal servicio de inteligencia español. Habla, por lo tanto, con conocimiento de causa absoluto.
“Es necesario crear una cultura de seguridad en las empresas”, continúa explicando. “Que sean conscientes de que si les roban información les están robando el futuro”.
Galán, que en esta “segunda vida” profesional se ha convertido en el presidente del Instituto de Probática e Investigación Criminal, ha puesto en marcha el Primer Curso de Inteligencia Económica dirigido, precisamente, a los profesionales de la empresa para que conozcan los problemas que plantea la seguridad en todos los matices y vertientes.
“Abordamos todos los enfoques posibles. Desde la seguridad global, la penetración en la empresa, la inteligencia en la empresa, la penetración en organización criminal, la defensa contra la competencia y el empleado infiel”, continúa explicando Galán.
“Sin olvidar el ‘compliance’, tan de moda, que son los posibles delitos que puede cometer la empresa como persona jurídica. El problema es que lo quieren resolver, en cuanto a seguridad, con abogados. Es una locura. Es como si eninvestigación criminal nos planteáramos que fueran los abogados los que asumieran esa responsabilidad. No hay nadie que se prepare esto. Lógicamente, los abogados tendrán que explicar qué partes son las que pueden penalizar a la empresa pero la parte de seguridad tendrá que hacerlo gente que sepa de seguridad. No abogados”, afirma el director del curso.
“Esto también vamos a tratarlo en profundidad. La seguridad es esencial para nuestras empresas. El espionaje y el contraespionaje no son cosas de películas o de novelas de John Le Carré sino que son realidades palpables, que nos rodean. Esto es, precisamente, lo que aporta nuestro curso”, agrega el comisario principal.
Entre los ponentes del curso, que tendrá lugar en los tres fines de semana primeros del mes de febrero en la Escuela de Técnica Jurídica, se encuentran Julio Corrochano, director de Seguridad del BBVA, Rafael Araujo, director corporativo de Seguridad de Repsol, José Luis Álvarez, director de la Sociedad de Comunicaciones, José Luis Nieto, de Inteligencia Gesterec, el periodista de investigación, Juan Luis Galiacho o la psicóloga AnaIsabel Gutiérrez, entre otros.
“Es un plantel de lo más completo”, cuenta Galán. “Nuestro objetivo es enseñar a la gente a ver los problemas que tienen que hacer frente y saber cómo resolverlos”.
“¿Si tuviera que dar una nota a las empresas españolas sobre seguridad cuál sería? Un cinco, pelado. Hoy por  hoy, robar secretos en España no es muy complicado”.

Para leer el artículo completo  aquí

Colaboración con el blog de Vestalia Asociados:

De forma esporádica aparecen publicadas noticias sobre jóvenes detenidas cuando se disponían a iniciar el viaje para unirse al ISIS. En los casos más graves, la noticia que leemos es que otras han conseguido llegar allí.

Y nos inunda la incomprensión más absoluta.

¿Que puede llevar a una adolescente occidental, que vive en la sociedad más libre e igualitaria que existe para las mujeres (aunque aún quede un largo camino por recorrer en ese aspecto) a embarcarse un proyecto de futuro que lleva implícita la esclavitud en todos los aspectos posibles?

¿Cómo pueden creerse las promesas de amor y de ser necesarias para “la revolución”?
¿Cómo pueden obviar el encierro, el burka, la posibilidad de ser vendidas como esclavas sexuales, de ser usadas con meros usos reproductores? ¿Qué argumento provoca que sean capaces de decir adiós para siempre a sus familias, a sus amigos, a su libertad?
Y nos contestamos que “tienen que estar mal” para ello y con ese argumento disminuimos la disonancia cognitiva que provoca el pensamiento de “Y si mi hija pudiera acabar haciendo algo así”.
No están mal, de hecho muchas son chicas totalmente normales a las que los cuentos y las películas les han imbuido la idea de que lo mas maravilloso que puede pasar en la vida es vivir una gran pasión, embarcarse en aventuras o participar en una revolución…
Y, en un momento de ausencia de expectativas de futuro, alguien aparece en su
vida o en su ordenador prometiendo convertirlas en huríes, ¡en heroínas! Las convencen de que tienen una misión… 
Y ellas comienzan a seleccionar solo aquella información que les corrobora la película que han empezado a contarles.
Los adolescentes son fácilmente manipulables, sobre todo si se sienten poco importantes para su familia,  o están perdidos buscando una identidad y una dirección vital.
Por eso son presas fáciles de bandas de pandilleros, de sectas y ahora, sin mucha diferencia en las técnicas, de las redes de captación yihadista.
Todas, sin excepción les hacen sentir importantes y “formar parte de algo”.

Solo hay una forma de evitarlo y es dedicarles tiempo para percibir si algo está cambiando en ellos. Tiempo para ponerles límites para que sepan lo importantes que son para nosotros y tiempo para su educación. Pero una educación en habilidades y capacidades, una educación que ayude a madurar, que enseñe a mirar en la vida a corto, medio y largo plazo, que imbuya de responsabilidad y  haga interiorizar que las acciones tienen consecuencias.

Esa educación que enseña a usar el espíritu crítico y que hará que cuando alguien desconocido les prometa algo se pregunten a cambio de qué. Esa educación que impele a confiar en su familia y preguntar y asesorarse desde el convencimiento de que la información minimiza la posibilidad de equivocarse en la toma de decisiones.
Sin todo ello son corderos entre lobos.

El primer paso para hablar con propiedad sobre la violencia contra las mujeres es manejar los términos de uso habitual.
Por parte de algunos profesionales/políticos/periodistas se utilizan de forma
indistinta los conceptos, malos tratos, violencia de género, violencia domestica o violencia intrafamiliar.
Y esto no es correcto.

1- La Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer,
adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1993, define
la violencia contra la mujer como “todo acto de violencia basado en el
género que tiene como resultado posible o real un daño físico, sexual o
psicológico, incluidas las amenazas, la coerción o la privación arbitraria
de la libertad, ya sea que ocurra en la vida pública o en la privada”.
Abarca, “la violencia física, sexual y psicológica en la familia, incluidos los
golpes, el abuso sexual de las niñas en el hogar, la violencia relacionada
con la dote, la violación por el marido, la mutilación genital y otras
prácticas tradicionales que atentan contra la mujer, la violencia ejercida
por personas distintas del marido y la violencia relacionada con la
explotación; la violencia física, sexual y psicológica al nivel de la
comunidad en general, incluidas las violaciones, los abusos sexuales, el
hostigamiento y la intimidación sexual en el trabajo, en instituciones
educacionales y en otros ámbitos, el tráfico de mujeres y la prostitución
forzada; y la violencia física, sexual y psicológica perpetrada o tolerada por
el Estado, dondequiera que ocurra”.

La expresión violencia de género es la traducción del inglés gender-based
violence o gender violence, expresión difundida a raíz del Congreso sobre la
Mujer celebrado en Pekín en 1995 bajo los auspicios de la ONU. Con ella se
identifica la violencia, tanto física como psicológica, que se ejerce contra las
mujeres por razón de su sexo, como consecuencia de su tradicional situación
de sometimiento al varón en las sociedades de estructura patriarcal.
Son todas las formas y conductas que intentan mantener la posición inferior de
la mujer en los sistemas patriarcales, desde las conductas, estereotipos y mitos
que presentan a la mujer como un ser que debe supeditarse al hombre hasta el
tráfico de mujeres, las agresiones sexuales independientemente si el agresor es
conocido o desconocido, el acoso sexual, o las conductas que evitan que la
mujer pueda acceder en igual de condiciones a los estudios o a determinados
puestos de trabajo, la discriminación o la publicidad que presenta a la mujer
como un objeto sexual.

En la violencia de género las victimas son siempre de sexo femenino y los
malos tratos pueden ser físicos, psicológicos, sexuales. El agresor puede ser un
sujeto o varios, una institución o toda una cultura.

En este tipo de violencia hay una parte importante de trasfondo cultural, los
roles y los estereotipos trasmitidos a través del juego, la escuela, la familia y
los medios de comunicación, libros, revistas y televisión Estos son los medios
a través de los cuales se trasmite actualmente la cultura patriarcal.
Sin embargo, una pregunta habitual entre población e incluso entre
profesionales, es si cualquier delito contra una mujer es violencia de género.
No. Si una mujer resulta tiroteada durante una refriega en un atraco, no es
violencia de género, estamos hablando de homicidio, delito que se enmarca
dentro del Código Penal.
No todas las agresiones se encuadran dentro de la violencia de género, solo
aquellas en las que se elige a la victima por el hecho de ser mujer.

2- La violencia doméstica es un subgrupo de la violencia de género (excepto
en los casos en que la víctima es un varón, un 3% de los casos, hablando
exclusivamente de violencia física, los datos estadísticos sobre violencia
psicológica se desconocen pudiendo ser menos abismal la diferencia por
sexos). La relación violenta se encuadraría dentro de una relación de pareja,
presente o pasada, y los malos tratos abarcarían los físicos, sexuales,
psicológicos.

3- Hay autores que diferencian la violencia doméstica de la violencia
intrafamiliar limitando la primera a las relaciones de pareja y ampliando la
segunda a todos los componentes del núcleo familiar. La violencia
intrafamiliar, en este caso, sería un subgrupo de la violencia de género en la
medida en que las víctimas fueran de sexo femenino, pero cuando afecta a los
niños de la familia o a los ancianos o discapacitados que están al cuidado del
núcleo familiar independientemente del sexo de la víctima, hablamos de
violencia intrafamiliar. Solo en la medida en que las victimas fueran de sexo
femenino podríamos hablar también de violencia de género.
(Pero solo desde el punto de vista de la O.N.U. ya que legalmente en España
la Ley Integral de Violencia de Género solamente se circunscribe a aquella
violencia enmarcada en una relación de pareja presente o pasada *)

Hay dos tipos de proyección en la violencia dentro de la familia, proyección
horizontal, cuando se dirige hacia la pareja y proyección vertical, cuando se
dirige a padres o hijos. A veces esta proyección puede ser más sutil, el hecho
de que los niños observen violencia y malos tratos en el hogar, aunque no sean
ellos los receptores directos, les provocará secuelas psicológicas y
problemas de conducta a corto y largo plazo, y con mucha probabilidad
les hará asumir la violencia como una forma de relacionarse normal. Y lo
normal se acepta como parte de la vida de cada uno, y al llegar a la edad adulta
es posible que se reproduzcan los patrones aprendidos en casa. Ese proceso es
la “trasmisión intergeneracional de la violencia”.

Pues eso, señores politicos, estudien y hablen con propiedad y si no, asesorense antes de hacer declaraciones, no confundan a la población ni le hagan el juego a los agresores.

Ana Isabel Gutierrez Salegui. 
II Curso de Personalidad, Trauma y Resiliencia. 
SETEPT (Sociedad Española de Estrés Postraumático y Universidad de La Rioja)


El duelo es la respuesta psicológica, emocional, fisiológica y conductual ante una pérdida. Cualquier pérdida.
Es evidente que los sentimientos de dolor o miedo ante la ausencia, los síntomas como el insomnio o la falta de apetito y las conductas como mirar constantemente las imágenes de lo que ahora nos falta, son secundarios a ese pensamiento que sigue al “nunca más…”
Conocemos mucho sobre el duelo tras un deceso, sobre el duelo tras una ruptura, sobre el duelo tras un diagnóstico irreversible…También sabemos que entre los afectados hay duelos normales y duelos patológicos. Uno de los aspectos más estudiados del duelo son sus fases, hay consenso en que no todas las personas atraviesan todas ellas y en que quedarse anclado en alguna, es una alarmante señal de que podemos encontrarnos ante un duelo complicado.
Negación, negociación, rabia y aceptación.
El difícil camino para asimilar una pérdida y llegar a mirar hacia delante sin dolor por lo que ya está sólo en el recuerdo pasa por esas fases.
Siempre ha habido duelos normales y duelos que se complicaban, hasta llegar incluso, a causar la enfermedad del doliente.
Pero ahora, miro a mi alrededor y veo una absurda y terrible epidemia de duelos enfermizos, amparada por la sociedad y rodeada de buitres que, con avaros ojos, sobrevuelan a aquellos que la padecen.
Incluso en ocasiones, más allá de lo comprensible, quienes sufren no han perdido aún aquello por lo que se lamentan. Absurdamente han sido convencidos de ello por los mismo buitres que se alimentarán de su angustia, su miedo y sus deseos.
Hablo del duelo por la belleza. De la errónea concepción de que sólo es bello lo nuevo, el aspecto adolescente, la apariencia juvenil, de la angustia de quienes se niegan a perderla y en una negación patológica hacen lo imposible por parecer a toda costa jóvenes.
Carentes de criterio y de valores comienzan una carrera en la que acabarán perdiendo su dinero, su salud, y en algunas ocasiones incluso su vida. Siempre un paso más allá, dietas, ejercicios extenuantes, cirugía….la imposibilidad de atravesar el duelo, aplaudida por hordas de intereses comerciales, acaba creando momias infelices atrapadas en un proyecto imposible: Parecer eternamente jóvenes.
Dedicado a Elisabeth Bathory.

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