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Por: Gutiérrez Salegui

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Etiquetas: La protección del menor en entorno digitales

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Categorías: Libros

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2 de octubre de 2024


Actualidad


La protección del menor en entorno digitales debe ser una prioridad de país, advierten los expertos convocados por WLW

Esta asociación de mujeres juristas presenta una monografía en que una treintena de expertos analizan la relación de menores con la tecnología

Foto de familia con la mayor parte de los autores de este libro “La protección de la infancia en entornos digitales”, editado por Dykinson y coordinado por Delia Rodríguez. (Imagen: E&J)

Más de una treintena de profesionales relacionados con la infancia entre magistrados, abogados tic, de familia, expertos en derecho penal, psicólogos y comunicadores han creado la obra La protección de la infancia en entornos digitales, una guía para orientar a las familias en como desenvolverse en el entorno digital.

Todos coordinados por la abogada e influencer Delia Rodríguez, creadora de la sección de infancia y Juventud en WLF. Es una obra única y transversal, editada por Dykinson libros  con el prólogo de Mar España, directora de la AEPD. Este martes tuvo lugar su presentación.

El evento, en que participaron como patrocinadores y colaboradores entidades como Fundación Telefónica, Librería-Editorial Dykinson, Women in a Legal World (WLW), Vestalia ‘Abogados de Familia’, ISDE Law & Business School, Economist & Jurist, UNICEF, Fundación ANAR, PantallasAmigas, Fide Fundación, StopHaters, respondió a las expectativas creadas.

Por estar hospitalizada, su alma máter, Delia Rodríguez no puedo acudir al evento. Fue Natalia Tejera, abogada de familia y penal en Vestalia Abogados de Familia quien explico el porque del proyecto “Delia no hubiera querido que se detuviera este acto. Nosotras estamos vinculados a la infancia desde los inicios del despacho. Es clave una protección transversal del menor para que luego sea un adulto saludable”, comentó. Una gran ovación recordó a Delia Rodríguez que en estos momentos mucha gente la apoya.

Desde Economist & Jurist, como partner volcado a la difusión del evento que tuvo lugar en el espacio de Fundación Telefónica su directora de marketing Yahaira Agredo indicaba que “Economist & Jurist es una voz autorizada dentro del todo ecosistema jurídico. Para nosotros es fundamental y apoyar cuestiones tan esenciales sobre la infancia. A nivel del contexto jurídico legal es evidente que la responsabilidad que tenemos entre todos y todas con los jóvenes sobre todo en entornos digitales”, indicó.

Debate sobe entorno digitales y protección del menor: José María de Pablo; Natalia Velilla, María Pardo de Vera y Escarlata Gutiérrez como moderadora. También ponentes en primera fila la experta en marketing digital Laura Cuesta, y la psiquiatra infantil Abigail Huertas (Imagen: Espacio Fundación Telefónica)

Un evento de primer nivel

La apertura de este evento presentación de esta Comisión de Infancia y Juventud de WLW estuvo a cargo de Mar España, directora de la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD, quien, además, ha escrito el prólogo de la obra. Desde su punto de vista, hay hacer un esfuerzo importante. En estos entornos digitales hay que hacer un esfuerzo de país por mejorar la educación digital de padres y menores. Es fundamental que la introducción de los menores en esos entornos sea progresiva. No podemos centrar únicamente en la tecnología su educación actual. Puede generar jóvenes dependientes y con trastornos psicológicos”.

En su intervención, tal y como amplía en el citado prólogo, “los menores viven un momento clave en sus vidas y es fundamental regular bien, de manera transversal su presencia en los entornos digitales. A su juicio, junto con el Anteproyecto de Ley Orgánica sobre menor que se está tramitando en el Congreso y el informe del Comité de Expertos hay que trabajar mucho a nivel educativo. Es fundamental que las familias se formen en entornos digitales para luego así poder tutelar mejor a los menores. No se puede dar un smartphone a un menor a los 9 años”.

Por su parte, la secretaría general de WLW, Ana Belén Martínez, será la encargada de presentar el evento  y la evolución de Women in a Legal World (WLW), es hacerlo de la asociación formada por 900 mujeres juristas y directivas que tiene por objetivo potenciar y visibilizar el talento y liderazgo femenino en el sector legal, ha creado esta nueva comisión. Esta es una asociación sin ánimo de lucro que nació hace aproximadamente cinco años con el objetivo de potenciar y dar visibilidad al talento femenino en el sector legal.

En el debate central del evento sobre menores y entornos digitales,  participaron destacados profesionales que han escrito sus respectivos capítulos en esta obra como son: José María de Pablo; la experta en marketing digital, Laura Cuesta; la magistrada Natalia Velilla, la psiquiatra infantil Abigail Huertas; la fiscal Escarlata Gutiérrez, moderadora del mismo; y María M. Pardo de Vera, abogada experta en derecho tecnológico y socia de WLF.

Mar España, directora de la AEPD, ha explicado en su intervención la gravedad del momento en cuanto a la protección de los menores en entorno digitales. (Imagen: Espacio Fundación Telefónica)

“Llevamos en nuestra asociación algo más de un año trabajando sobre menores y entornos digitales. En esta mesa redonda hemos visto desde diferentes perspectivas lo importante que es esa protección y la introducción progresiva de los menores a esta tecnología. Es fundamental que se agilice el Proyecto de ley Orgánica de protección a menores en entornos digitales sobre todo sabiendo que tenemos la revolución de la IA que se avecina lo que debe obligarnos a proteger más nuestros derechos”, señaló Pardo de Vera.

Esta experta en privacidad ha abordado en su capítulo la problemática de los menores en ese entorno de la IA. “El Reglamento de IA se aprobó el pasado mes de agosto y hemos de tener especialmente cuidado en su implementación, porque es clave que no vulnere los derechos fundamentales de nadie. Esta obra tiene un enfoque multidisciplinar muy necesario que la hace única en su género”, indicó.

Magistrados vinculados con menores

A la presentación han acudido la mayor parte de los autores de la obra, como Carlos Viader, magistrado-letrado del Gabinete Técnico del Tribunal Supremo, que ha centrado su participación en la misma sobre si los menores son objeto de delitos de odio”. «Distinguimos las sanciones administrativas de lo que son los delitos. Al final, te das cuenta que han incrementado por encima de todo las denuncias, como ha sido con la violencia de genero. Llegamos a la conclusión de que los menores son víctimas de delitos de odio. Con la estadística de Interior queda claro. Son preocupantes estos datos. La solución pasa por lo que dice el libro: Más control a los menores en el uso de estos dispositivos y más educación”, afirmó.

Otros magistrados que participan son Natalia Velilla, una de las ponentes de este debate en Fundación Telefónica, donde abordó la problemática de la patria potestad y su incidencia en la protección de datos de NNAA; Yolanda Parees, magistrada Titular del Juzgado de Instrucción 3 de Bilbao, que aborda el actual marco de protección penal de los menores y las luces y sombras del anteproyecto de esa ley orgánica que debe proteger a los menores en un entorno digital, y María Gavilán, magistrada sobre la pornografía a través de las TIC.

Hoy Delia Rodríguez ha estado representada por su compañera la abogada Natalia Tejera en Vestalia Abogados de Familia. (Imagen: E&J)

Abogados TIC y menores

En el caso de Belén Arribas, presidenta de ENATIC, su aportación a este libro coral ha sido “abordar la protección de los menores en los entornos digitales y sobre todo en el análisis de la regulación ya existente para la protección de esos menores». A partir de ahí necesitamos la nueva regulación y que se dote a este entorno normativo de la memoria económica adecuada para que se pueda poner en marcha. «Las leyes que funcionan son las que tienen dotación presupuestaria para que se puede realmente aplicar sus garantías y aplicar la propia norma. No debe quedarse en una declaración de intenciones como tantas otras”, afirmó.

Junto a ella hay otros abogados TIC que han participado. Sara Antunez, abogada experta en ciberacoso que ha escrito sobre el riesgo de que sufran los menores; Celia Herrrero, Global Compliance de BBVA, que ha profundizado en la ludopatía infantil; Mercedes de Prada, directora académica del Centro de Estudio Garrigues sobre los riesgos menores con discapacidad en entornos digitales; Adaya Martínez, medios de comunicación y menores; y Maite Valdecantos, socia de Audens, sobre el derecho de supresión y derecho al olvido de los menores.

Penalistas y menores, más cercanos

En el ámbito penal las intervenciones han sido notables la de Escarlata Gutiérrez, fiscal contra la criminalidad informática, quien ha analizado en su capitulo la figura del fiscal como protector del menor: “Soy partidaria que en el citado Anteproyecto de Ley Orgánica ahora en el Parlamento potencie la figura del fiscal como protector del menor en estos entornos digitales, como ya pasa en Francia. El fiscal, como ya lo indica su normativa, protege a los menores de edad y a las personas con discapacidad a los mas vulnerables. Sobre este libro creo que es un gran acierto dotar de tanta información a las familias en la educación digital de sus menores”.

Este libro cuenta  también con la participación de penalistas como José María de Pablo, socio y Rocío Hevia, abogada  en el Bufete Mas y Calvet; que abordaron una sentencia donde un menor es infractor al compartir archivos; Sonsoles Vidal, profesora de Derecho Penal de la Universidad Complutense sobre la casuística y regulación de la responsabilidad penal de menores en delitos tecnológicos; Noemi Pereda, profesora de victimiología en la Universidad de Barcelona sobre el impacto de l tecnología para la victimización sexual de la infancia.

Relacionado con este asunto está el de la responsabilidad civil. La abogada Maren García-Valle explica a E&J que ha redactado junto a su hermano, el letrado Sergio García-Valle, “un trabajo sobre la responsabilidad civil en el entorno digital y la reparación de ese daño». Desde su punto de vista, es importante que esas víctimas logren una reparación integra del daño que han sufrido.» En este entorno digital, la sociedad debe hacer un esfuerzo para que se legisle correctamente y se tenga en cuenta las diferencias del entorno digital”.

Esta monografía es un trabajo en el que han participado más de 30 profesionales entre psicólogos, jueces, fiscales y profesionales relacionadas con la infancia. (Imagen: E&J)

Destaca que es un tema clave hoy en día «y bastante delicado. Actualmente, con la protección de los derechos de los menores lo que se hace es lo que ha explicado la magistrada Velilla en el debate. Intentando proteger a esos menores, se les deja sin control y se deja de velar por ellos. Eso hace que se deje de cumplir las obligaciones de la patria potestad del Código Civil. Para ello estoy de acuerdo en que debemos educarnos para conocer el entorno digital e irles introduciendo de forma progresiva en dicho entorno digital”.

Abogados de familia implicados

Las principales abogadas de familia nuestro país están muy sensibilizadas con la protección de los menores en estos entornos digitales. Isabel Winkels, vicedecana del ICAM y vocal de la Plataforma Familia y Derecho, muestra su satisfacción por participar en este libro y haber acudido a esta multitudinaria presentación: «Solo desde esta perspectiva seremos capaces de proteger sus intereses. Cada vez mas llegan casos de menores a los juzgados. En el artículo hablo de que es fundamental, por tanto, la especialización de todos los órganos judiciales que enjuicien este tipo de asuntos. De esa manera los mejores estarán mas y mejor atendidos”.

Junto a Winkels han participado Xavier Campa, abogado y presidente de los Derechos de Infancia y Adolescencia en el ICAB, sobre cómo proteger a la infancia en Internet; Paloma Zabalgo, presidenta de la sección de familia del ICAM ha escrito sobre el derecho de infancia y adolescencia al acceso a Internet y el derecho a la información contra el derecho de la infancia a la salud y la seguridad, abordando el interés superior del menor en entorno digital. Por su parte, Carmen Varela se ha centrado en la difusión de datos personales de los menores en los medios informativos.

Cristina Díaz-Malnero, presidenta de la sección de familia del ICAB, ha escrito en la obra sobre la protección de los derechos digitales de la infancia y adolescencia en la era de los true crime, Natalia Tejera ha abordado los otros riesgos de la infancia como las estafas, robo de datos y grooming. Adriana Rodríguez, socia de Vestalia, se ha centrado en profundizar en el derecho a la imagen e intimidad de los NNAA, mientras que su compañera Beatriz Waucquez ha realizado un estudio derecho comparado sobre la protección de los menores en el entorno digital y las letradas de esta firma. Las abogadas  Laura Ortega y Lorena Leronés, también de Vestalia, han analizad el marco digital existente en cuanto a la defensa de la infancia de cualquier violencia.

La protección del menor en entorno digitales FUENTE: https://www.economistjurist.es/

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Por: Gutiérrez Salegui

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2 de octubre de 2024

El pasado martes 1 de octubre tuvo lugar la presentación del libro «La protección de la infancia en entornos digitales» en el Espacio Fundación Telefónica. La obra, coordinada por Delia Rodríguez, abogada de familia, mediadora y apasionada de la protección de los derechos de la infancia desde sus inicios, tiene como objetivo recoger este debate y marcar un punto de salida en la lucha de la protección de los menores en la era digital. 

Gracias a la Comisión de Infancia y Juventud de la asociación Woman in a Legal World (WLW), creada por Delia Rodríguez, y cuyo objetivo primordial es la defensa de los derechos de los niños, niñas y adolescentes, con una especial mención a su protección legal dentro del mundo digital, ha sido posible no solo crear este libro, sino también el coloquio entorno a la defensa de los derechos infantiles y juveniles en el ciclo de debate y diálogo de Fundación Telefónica.

La protección de la infancia en entornos digitales es una obra compuesta por 36 capítulos en los que han participado jueces, fiscales, abogados, médicos, psicólogos, y otros especialistas en infancia provenientes de organismos públicos de renombre y empresas privadas.

Don Luis Prendes, director general de Fundación Telefónica, tuvo la primera palabra del acto con un agradecimiento a los allí presentes e iniciando la presentación inicial del libro. A continuación, doña Ana Belén Martínez Enguídanos, secretaria general de WLW, tomó la palabra: «Hay que potenciar y visibilizar el talento femenino para crear un sector legal diverso donde deje de ser excepcional ver a una mujer en puestos de poder». De este modo daba gracias a las mujeres que forman parte de WLW y que luchan y trabajan cada día para ganar una batalla detrás de otra.

Doña Mar España, la directora de la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) y prologuista de la obra, cogió el relevo, en el que no perdió la oportunidad de poner en contexto la situación tan grave en la que nos encontramos. Un momento de «grave reseteo social en cuanto a las prioridades en adolescentes e infancia».

«Una sociedad donde el tabaco y el alcohol tienen una regulación vigente, y donde, sin embargo, la venta de servicios digitales no tiene ningún límite. La sociedad de los hipervínculos, que cada día se encuentra más alejada de su propio eje y de los demás». De tal manera, la directora de la AEPD pedía una labor de compromiso común, de carácter mundial; un pacto social para crear redes sin perder el foco social. Doña Mar finalizó hablándonos concretamente del libro: «Hace dos años no se hablaba de esto, ahora ya hay un anteproyecto de ley para la protección a la infancia, queda mucho por hacer y este libro es un empujón hacia delante».

Tras su intervención, Natalia Tejera, abogada penal, tomó la palabra en nombre de Delia Rodríguez (coordinadora de la obra) que no pudo estar presente por motivos personales. En pocas palabras agradeció a todos aquellos que habían hecho realidad la obra y la describió como «un libro pionero para todos los públicos».

Tras los agradecimientos, tuvo lugar la mesa redonda dirigida por la fiscal Escarlata Gutiérrez. La primera en tomar la palabra fue doña María Pardo, abogada experta en derecho tecnológico y socia de WLF, quien ilustro cómo la IA es revolucionaria comparándola con el momento de aparición de Internet. Aseguró que esta tecnología puede tener un lado muy bueno, pero que, sin embargo, también se dan casos graves de vulneraciones de derechos, casos reales que hoy en día ya son condenados. «Nos encontramos ante madrigueras de conejos que no tienen otro fin que la adicción, hay que regular y educar. Por eso, el fin de esta obra son los menores. Esta obra tiene un enfoque multidisciplinar muy necesario que la hace única en su género».

Natalia Velilla, por su parte, habló sobre la protección que pueden ofrecer los padres ejerciendo la patria potestad, y dejó claro que la manera de hacerlo era «sin miedo, con conocimiento y responsabilidad». Los padres, que tienden a demonizar las nuevas tecnologías, deben aprender a utilizarlas para poder intervenir de forma consciente, ya que los hijos gozan de derechos por supuesto, pero el limite se encuentra en su propia protección: «No hay que delegar la educación digital en terceros, cuando a un niño de catorce años se le da un móvil, se le está dando acceso a todo un mundo, un mundo del que no tenemos control».

José María de Pablo introdujo una nota de color diferente, tanto en el libro, según explicó, como en la intervención, al tratar la faceta del menor como delincuente. La exposición a la red conlleva riesgos, lo que ha llevado a muchos menores a cometer delitos sin ser conscientes de ellos. El abogado penalista expuso el crecimiento exponencial de casos de menores delincuentes en la red y el plan de reeducación y principio de oportunidad que se pone en marcha cuando esto ocurre. Sin embargo, concluyó con que «un menor delincuente es una víctima más, lo que tratamos de hacer con esta obra es una llamada de atención, una reivindicación».

La psiquiatra infantil Abigail Huertas, por su parte, destacó que la salud mental de los jóvenes ha empeorado desde 2012, y llamó la atención a «una tecnología que se ha implantado en la infancia sin estudiar antes qué era lo mejor y cuáles eran sus posibles efectos tanto negativos como positivos. Ahora, estamos viendo los resultados». De tal manera, aclaraba que aún queda mucho trayecto por recorrer.

A modo de conclusión, Laura Cuesta cerró la mesa redonda con una reflexión sobre la sociedad de la información en la vivimos: «Una sociedad polarizada con necesidad de crear audiencia y que busca titulares sensacionalistas». Además, afirmaba que «el entorno digital no es el enemigo, es un entorno más en el que hay oportunidades y retos, donde, hay que proteger a la infancia ejerciendo la patria potestad a través de la educación, dentándoles de competencias y habilidades con el fin de crear personas críticas, reflexivas y que alcancen un nivel de madurez suficiente para enfrentarse a la realidad» además de buscar y alcanzar «una tecnología ética y algoritmos transparentes».

 Luis Miguel Tigeras, gerente de la Librería-Editorial Dykinson, agradeció la participación de los autores en la publicación de la obra, entre los que se destaca a Ana Isabel Gutiérrez Salegui como coautora. que ha llevado a cabo la publicación de la obra,  que agradeció la participación de cada uno de los autores. Tras él, Natalia Tejera volvió a tomar la palabra a modo de despedida, recordando que los beneficios de la obra irán destinados a UNICEF. Por último, doña M.ª Ángeles Espinosa Bayal, presidenta del Comité de Estudios y Formación de UNICEF, tomó la palabra para despedir el acto, dando valor a la función social y real que tiene la obra.

En el acto estuvieron presentes los patrocinadores y entidades colaboradoras tales como Vestalia “Abogados de Familia”, ISDE Law & Business School, UNICEF, Fundación ANAR, PantallasAmigas, Fide Fundación y StopHaters, entre otros.

 

FUENTE: https://www.dykinson.com/noticias/859/…

Artículo publicado en Para tod@s, todo.

La psicóloga Ana Isabel Gutiérrez Salegui desmonta los productos que “enriquecen a la industria y no mejoran nuestra salud”. “Nos han hecho creer que el que no se cuida a día de hoy es como un toxicómano de los años setenta”, sostiene la autora.

Somos lo que comemos. Cuántas veces hemos escuchado esta frase. Pero si hacemos un recorrido por las estanterías de un supermercado, lo que comemos tiene más que ver con el aire que con otra cosa.
Con bífidus, con Omega 3, sin colesterol ni grasas saturadas, sin gluten, libre de lactosa,  ayuda a reforzar nuestras defensas… Son las etiquetas con las que nos bombardean día a día. Parece que los productos normales, han dejado de serlo y que para resultar atractivos tengan que presumir también de supuestas bondades que, en realidad, no tienen, pero con las que “engañan” al consumidor para incentivar su compra.
Ana Isabel Gutiérrez Salegui, psicóloga experta en trastornos de la conducta alimentaria, se encarga ahora de desmontarlos en un libro cuyo título  advierte ya de lo que vendrá después, Consume y Calla (Editorial Foca), en el que desenmascara a una industria a la que responsabiliza de “las enfermedades de la sociedad occidental”. Diabetes, hipertensión, bulimia, anorexia… Lo hace a través un trabajo pormenorizado en el que nos descubre los trucos y estrategias a los que recurre la industria alimentaria para crearnos la necesidad de consumir determinado tipo de productos.
Gutiérrez empieza a disparar. Le toca al Omega 3, tan pregonado en leches, yogures, embutidos e incluso huevos. “La cantidad que contienen estos productos es mínima en comparación, por ejemplo, con el que tienen una sardina, y el efecto en la salud también lo es. Tendríamos que tomar seis litros de leche para notar resultados. Pero, en realidad, se acaba perjudicando la salud, porque la gente deja de tomar cosas que sí son saludables y equilibradas, por ejemplo esa sardina”.
En este caso, los perjuicios para la salud vienen por defecto. Pero en otros, el consumo de ciertos productos sí se ha demostrado perjudicial por sí mismo. “Un simple diurético o laxante te puede acabar matando de un paro cardíaco si pierdes demasiado potasio”. Ambos productos se anuncian con tranquilidad.
En el acto de consumir entra en juego todo un aparato de la persuasión, más complejo de lo que pensamos. Y dentro de él, esta experta no se corta al hablar de responsabilidades.  “Aquí tenemos una especie de círculo perverso, maquiavélico. Empieza en los medios, que nos presionan de forma brutal para que estemos delgados, jóvenes y sanos. El que no se cuida a día de hoy es casi el equivalente a un toxicómano de los años setenta”, lamenta Gutiérrez,
“Tenemos obsesión por estar jóvenes, guapos y sanos. Ese es el pack. Y esos mismos medios, nos publicitan además unos productos que nos prometen estar así. Nosotros, que tenemos el cerebro lavado, nos lo creemos, porque confiamos en que exista una regulación para que no haya mentiras, y nos fiamos también de las empresas y los establecimientos que nos lo venden. Si nos lo venden en farmacias, dices, esto tiene que ser bueno. No es que sea malo, pero bueno tampoco”.
De controlarlo se encargan ciertos organismos, como la Agencia Española del Medicamento o la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA). Esta agencia empezó en 2007 a realizar comprobaciones de los productos, ante el auge de estos alimentos funcionales y la preocupación de los consumidores por su efectividad. Algunas marcas se someten incluso voluntariamente a ellos, aunque el veredicto no resulte a veces de su agrado. Sólo en 2010, emitió un resultado negativo sobre más de 800 supuestas propiedades saludables de estos alimentos. En algunos casos, por no estar científicamente demostradas. En otros, por no ser suficientes para publicitarlas. Ocurrió, por ejemplo, con productos que decían ayudar a regular la tensión a través de los péptidos de la leche.

Uno de los casos más conocidos fue el que obligó a Danone a retirar su publicidad sobre los beneficios del Actimel en las defensas, por considerar que inducía al engaño. La empresa aportó  varios estudios científicos para avalar el producto, pero finalmente acabó modificando su publicidad. Si bien dejando claro, que no dudaba de su eficacia.

Mensajes trampa
Para esquivar posibles sanciones, los cerebros del márketing de estas empresas han elaborado toda una serie de “mensajes trampa”, capaces de situarse en la legalidad, consiguiendo en los consumidores el efecto deseado.  “En la publicidad nos dicen… Cuida tu corazón. Pero en realidad nos están diciendo que lo cuides tú, no que lo cuide el producto. De esta forma, el mensaje que emiten puede ser perfectamente legal, pero el que la gente comprende es totalmente distinto”, dice Gutiérrez, apuntando a un caso fácilmente reconocible. “Todos conocemos un anuncio de un embutido que lleva un corazón dibujado. Esto es legal, no nos está diciendo nada, pero la gente lo interpreta como que es bueno para el corazón”.
La picaresca reside incluso en el tamaño de las letras. Así, la parte del envoltorio o de la publicidad donde se nos dice que el producto no tiene ciertas propiedades está escrita en caracteres diminutos y en un color que no contrasta con el fondo. La ley lo permite, claro, pero se trata de algo de dudosa moralidad de cara al cliente.
“Hay anuncios que permite la ley, otros que cumplen la normativa pero inducen al engaño y luego hay muchos otros que directamente vulneran la normativa existente en materia de publicidad alimentaria”, sostiene la autora.
Así, por ejemplo, la normativa prohibe que en la publicidad de alimentos salgan médicos, “o gente que parezca médicos, aunque sean actores”… pero todos conocemos casos en los que sí aparecen. También están prohibidos aquellos que publiciten “seguridad de alivio o curación cierta”, sobre todo en temas de obesidad e insomnio. En muchos casos, esto se vulnera. “Son alimentos, no medicamentos, y por tanto no se puede decir que son terapéuticos para una enfermedad”. De hecho, ¿Cuántos llevan el aval del Coelgio de Médicos? “Ninguno”, sentencia.
En otros casos, los productos son estafas en toda regla. “Son productos que anuncian: pierda 19 kilos en 10 días. Las fotos de antes y después y los testimonios de supuestos pacientes también están prohibidos”.  Y basta abrir una revista para encontrarse con dos o más comerciales que ensalzan las virtudes de un producto para bajar de peso o mantener las arrugas a raya, amparándose en los testimonios de varios “supuestos” clientes.
Vulnerar la ley sale más barato que no hacerlo
Aunque la normativa actúe, da la sensación, en cambio, de que vulnerarla sale a estas empresas más barato que no hacerlo, porque los ingresos obtenidos con estos productos superan ampliamente las cuantías de las multas. “Se suele decir que mientras la multa se abarata, a la industria le interesa arriesgarse”. Porque por el simple hecho de que un alimento ponga dos palabras,  “sin gluten”, ya se da vía libre a cobrar  más, aunque resulte un engaño. “Es como decir pera sin gluten y te lo cobramos más. La gente no sabe que las peras no tienen gluten”.
Los mecanismos no resultan a veces suficientes para controlar todos los productos del mercado, y falta conciencia de consumo responsable. “el problema es que mientras en otros países, como EEUU, se denuncia de oficio y hay un seguimiento, aquí no pasa nada. Allí la gente ve algo y por sistema denuncia. Pero aquí tiene que ser algo bestial para que llame la atención”.
Así, recuerda, por ejemplo, el anuncio de una conocida marca de pasta donde se trasladaba que mientras las ensaladas se ponían mustias, los macarrones con verdura no. La Asociación de Usuarios de la Comunicación elevó una queja a la Asociación para la Autorregulación de la Comunicación Publicitaria por entender que se transmitía a los consumidores un mensaje que menoscababa “el crédito en el mercado de dicho tipo de ensaladas”. Casos como este son excepcionales.
¿Cómo evitar entonces que nos engañen? “Con más información y educación, y un control más estricto por parte de las instituciones. Una cosa es que te timen a nivel económico, pero esto puede tener consecuencias para la salud”, advierte, en referencia, por ejemplo, al auge experimentado en los últimos años en trastornos de anorexia y bulimia. “Lo raro hoy en día es tener gente normal. Tenemos obsesos, gente con trastornos de imagen. Estamos en una sociedad en la que comemos con culpabilidad. Y en este marco tenemos que tener mucho cuidado con este tipo de publicidad”.  Se considera que en España existen más de 300.000 pacientes con este tipo de trastornos de la alimentación, una cifra que en los últimos años se ha multiplicado por diez.
En esta sociedad obsesionada que dibuja la autora, amenazan cada cierto tiempo determinadas fobias. “Durante un tiempo, las proteínas estuvieron demonizadas porque se pensaba que provocaban agresividad y todo tipo de enfermedades. Después, con la Dieta Dukan, le tocó el turno a los hidratos de carbono Y ahora estamos con el gluten o la lactosa”.
El poder del lobby alimentario
El poder de la industria alimentaria va más allá de dirigir nuestro brazo hasta un lugar determinado de la estantería. También está detrás de muchas de las regulaciones del sector. Basta un recorrido por las cifras para darse cuenta de su enorme influencia. Sólo las industrias agroalimentarias-30.000 en España- facturan anualmente 84.000 millones de euros.  “El lobby presiona contra las regulaciones. Pasó, por ejemplo, con la ley de alcohol de la ministra de Sanidad, Elena Salgado. La industria del vino hizo tal presión que no se llevó a efecto. Y era una campaña bastante adecuada desde el punto de vista de la salud pública, no por el vino en sí, sino, por ejemplo, por el calimocho, responsable de muchos problemas de salud que tenemos en los jóvenes por el botellón ”.
Salgado negó presiones, pero el proyecto quedó enterrado después de que en las sucesivas reuniones no se lograse un acuerdo con el sector vinícola, muy crítico porque no se les diferenciase del resto de bebidas alcohólicas.  [Fuente: Antropología y nutrición]

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El sábado 27 de septiembre Ana Isabel Gutiérrez Salegui fue entrevistada por Juani Loro en el programa Palabras Mayores, producido por el grupo Senda y emitido en esRadio, sobre su libro Consume y calla, que denuncia la manipulación publicitaria en alimentación y cosméticos.

Éste es el audio de este dialogo, que encontramos a partir del minuto 35:

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Publicado en el blog Ciencia Crítica de ElDiario.es

– La publicidad alimentaria juega a vender productos utilizando medias verdades y mentiras completas
– Muchas veces incluso violando la legislación vigente
– Las estratagemas psicológicas para vendernos productos ineficaces son diversas
– Una alimentación adecuada es suficiente, y prácticamente ninguno de los productos con substancias añadidas son necesarios para llevar una vida sana
Imagine un mundo en el que casi a cada paso intentaran engañarle con el fin de sacarle dinero. Imagine un mundo en el que comiera, o se metiera cosas en el cuerpo sin saber lo que son, ni las consecuencias que puedan tener para su salud en el futuro aunque en realidad éstas sean perjudiciales. Imagine que además lo hace porque alguien en quien usted confía le dice que es bueno para su salud. Imagine que le dan supuestos argumentos científicos para convencerle, avales de prestigiosas asociaciones o instituciones. Imagine además que usted cree que hay una ley que le protege y que además se le dice que dicha ley se cumple aunque no sea así. 
Pues abra los ojos: ¡vive en ese mundo! 
Dedique un día a contar conmigo los anuncios que le prometen prevención, salud, belleza, aspecto de juventud o delgadez. No olvide contar a los presentadores de programas colando “consejos publicitarios” más o menos disimulados. Sí, los anuncios de toda la vida en televisión, radio, revistas, marquesinas, folletos buzoneados en su propia casa o entregados en mano por la calle, las pantallas que le saltan en cada página que visita en Internet, los enlaces que aparecen en sus redes sociales…le voy a dar el cómputo total, en el mundo occidental el ciudadano medio ve hasta 3000 anuncios publicitarios por día, aunque no sea consciente de ello. 
Pues ahora le digo que la inmensa mayoría son camelos, un extenso abanico que abarca verdades a medias y mentiras completas. Desde hace siglos charlatanes y curanderos han vendido pociones y ungüentos milagrosos para conseguir casi lo mismo, antes el anzuelo era divino ¿Cuántas de nuestras abuelas creían a pies juntillas en el agua de Lourdes o en los cordones de San Blas? Sustituyamos ahora la intervención divina por una supuesta “Ciencia que todo lo puede” y ¡ale hop!, tienen delante a los timadores del siglo XXI. La gran diferencia es que en aquella época nadie sospechaba que en aquel futuro lejano en el que nosotros vivimos ahora dichos charlatanes y curanderos iban a estar amparados por el equivalente al sheriff del condado. 
Como denuncian Ben Goldacre y Michael Pollan en sus respectivos libros Mala Ciencia y El detective en el supermercado, el “nutricionismo” nos ha llevado a una “medicalización” de los alimentos y a una especie de “neurosis alimentaria colectiva” que en lugar de hacernos comer mejor, nos provoca una confusión absoluta con respecto a alimentos y elementos, y cuando no, nos lleva directamente a sufrir consecuencias negativas para nuestra salud, física y mental. Incluso para nuestra “salud” económica, dado que la inmensa mayoría de estos productos están encarecidos con respecto a sus homólogos “normales”, no funcionales, no light o “no algo”. En algunos casos, según CEACCU este incremento puede ser hasta del 200 %. Esa descomunal diferencia de precio es una de las razones por la cual, el mercado de los alimentos funcionales, cerró el ejercicio del 2011, ya en plena crisis económica, con unas ganancias de 2900 millones de euros en el conjunto del mundo occidental y todo por hacernos creer que son “buenos para algo”. 
Pero primero hay que crear la necesidad, convertir en enfermedades lo que siempre ha sido normal, tergiversar el concepto de prevención, acomplejar a muchísimas personas escupiéndoles a la cara defectos que no tienen a base de hacerles compararse con perfecciones que no existen. Estoy hablando del photoshop y otras formas de modificar la imagen ¡por supuesto! 
¡Y ahora procedamos a analizar dicha manipulación! 
Primero, la inmensa mayoría de las alegaciones de salud han sido rechazadas por la EFSA (Agencia Europea de Seguridad Alimentaria) porque no han podido probar sus supuestos beneficios, como es el caso de los Bifidus o los Lactobacilus, entre otros ¿Pero quién lee la página web de la EFSA? Por eso, aunque usted no se haya dado cuenta, muchos productos, no sólo lácteos, lo que dicen ahora es que “ayudan al normal funcionamiento del organismo”. Al normal funcionamiento del organismo ayuda casi cualquier alimento, les informo, dado que “no comer” es lo que desestabiliza el organismo. De hecho, tras ese rechazo uno de los trucos que están utilizando para seguir alegando sus “supuestos beneficios”, es añadir vitaminas o similares que sí han sido aceptadas, pero que se encuentran de manera habitual en nuestra dieta. O sea, que no los necesitamos si comemos con normalidad. Como ejemplo, con un sólo plátano usted estaría ingiriendo vitamina A, B1, B12, B3, B5, B6, B7, B9, C, D, E, K. 
Claro que a lo mejor se ha dejado engañar también en alguna ocasión por esos anuncios de pastillas de vitaminas, minerales y “oligocosas”, con la idea de que “las vitaminas son buenas” y “no pueden hacerle daño”. ¡Se equivocan! Primero porque las carencias vitamínicas o avitaminosis las debe diagnosticar un médico y en base a una analítica, no por el “método del aojismo” y segundo porque sí pueden hacerle daño. Aunque nadie le haya hablado de ello, las hipervitaminosis existen y potencialmente pueden ser graves. En el registro de cuatro años de la FDA (Agencia americana de Seguridad en alimentación y medicamentos) se recibieron más de 6,300 informes con 10,300 reacciones negativas, entre ellas 115 fallecimientos y más de 2,100 hospitalizaciones, 1,000 enfermedades agravadas con complicaciones, 900 visitas a urgencias y otros 4,000 casos más leves adicionales provocados por suplementos vitamínicos y productos similares. 
Todo ello sin contar con que si usted lleva una dieta normal (rica en frutas y verduras, y acompañada con algo de carne y pescado) esos suplementos son innecesarios, como bien afirma en su página el Ministerio de Sanidad de nuestro país. ¿pero quien lee la página del Ministerio? También la Harvard School of Public Health lo deja bastante claro en su informe Supplement studies: sorting out the confusion: “En el mejor de los casos la compra de estos productos sólo dañará tu economía”. En el peor ya hemos visto como puede afectar su salud. 
Lea usted los ingredientes de cualquier producto elaborado de cualquier supermercado. ¿Tiene usted la garantía de que todos esos ingredientes son realmente necesarios para obtener el producto final? Incluso si muchas de esas substancias añadidas son inertes a su salud, ¿Sabe que va a pagar más por ese producto final sólo porque lleva más ingredientes? Pues bien, ahí está una de las fórmulas empleadas por la industria alimentaria, añadir ingredientes que permiten encarecer el producto pero ofreciendo realmente lo mismo. Si además alguno de estos ingredientes puede usarse como atrayente mediante la propaganda falaz que aquí se denuncia, pues mucho mejor (para el fabricante, ¡claro!). 
Hay muchas formas de camelarle e inducirle a engaño, como esos zumos tan sanos con vitaminas añadidas y cero por ciento de grasa que contienen 37 gramos de azúcar, bastante más de la Cantidad diaria recomendada por la O.M.S. ¡Cuidado al leer la etiqueta! ponen las cantidades en 100 ml, pero es que el tetra-brick individual que usted le está dando a su hijo tiene 330 ml. ¡Multiplique por tres y pico las cifras que lea! 
Otro ejemplo son los alimentos “sin”. Si se dan cuenta, últimamente todo es sin algo, aunque la moda más extendida es la del “sin azúcar” o “sin azúcar añadida”, como es el caso de muchos “zumos” o más bien “bebidas líquidas nutritivas” presentadas en tetra brik. Lea en ese caso las cantidades de grasa, aunque a lo mejor, usando otra de las tácticas recurrentes pone “lípidos”, con lo cual a la inmensa mayoría de la gente le pasarían desapercibidas. 
Para los alimentos muy bajos en calorías (ni azúcar, ni grasas) existe otra palabra mágica, que es “light”, y últimamente para los refrescos, la palabra “zero”. Pues bien, como ya se ha tratado en este blog, estos productos contienen edulcorantes artificiales que podrían ser bastante nocivos para su salud. Lo mejor es sin duda no consumir ni ese exceso de calorías que no necesita, ni esa bebida sustitutiva. Y por favor, compruebe los ingredientes de un refresco “light” y otro “zero”, ¿nota alguna diferencia? ¡claro que no! “zero”, es un “nuevo palabro” inventado para venderle lo mismo. 
Podría seguir hasta convertir este artículo en una enciclopedia de la manipulación, sólo les digo que casi nada que vaya envuelto se libra de algún truco y muchos de ellos pueden perjudicar tremendamente la salud. Reflexionen un momento, a pesar de tener supermercados “medicalizados”, y de que casi todo se publicite como “natural y saludable” tenemos unas elevadísimas tasas epidémicas de obesidad, diabetes, hipertensión y obsesiones relacionadas con la comida y la imagen, y no solo afectan a los adultos, si miramos las cifras del estudio Aladino del año 2011, el 44,5 % de nuestros niños tenía sobrepeso u obesidad. 
Sólo hay una manera de evitar ser víctimas de estas estratagemas y es informándose adecuadamente, leyendo y recuperando el espíritu crítico con quien sólo pretende vendernos sus productos sacando el máximo beneficio posible. 
Y sólo hay una manera de mantener la salud y prevenir las enfermedades relacionadas con la alimentación; y es seguir practicando los hábitos saludables que sí funcionan, como comer recetas tradicionales con hortalizas, legumbres, cereales, verduras y frutas, y en menor medida pescado y carne, moverse, andar, subir escaleras, practicar algún deporte más o menos habitualmente, no consumir tóxicos, alcohol, tabaco y otras drogas, y dormir adecuadamente. Lo siento ¡los milagros no existen! aunque las empresas se lo quieran hacer creer. 
Ésta es una historia que se sabe hace tiempo. Sin ir más lejos, hace casi 30 años, músicos que le podrían parecer de lo más estrambótico, como Eskorbuto, la han venido denunciando. 
Pero por último, si me permiten una sugerencia, y si quieren saber más sobre este tema, lean mi libro, Consume y calla, que es fruto de un tremendo esfuerzo de investigación, búsqueda de datos y lectura de esas páginas científicas e institucionales que nadie se lee y en el que intento desenmascarar los intereses de una industria que está jugando con mi salud, con la suya y con la de sus hijos.
(Ilustración: Limit Food, de Werens)  

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Publicado en Vit301, Health & Bio Magazine, nº 3, mayo 2014

LIBROS
CONSUME Y CALLA
ALIMENTOS SALUDABLES Y FUNCIONALES A DEBATE

Todo el mundo quiere que nos cuidemos, todos los productos parece que nos ayudan a ello. Sin embargo, las principales causas de enfermedad y muerte en nuestra sociedad tienen que ver con lo que comemos y cómo lo hacemos: hipertensión, bulimia, diabetes, colesterol, anorexia y obesidad. 

Un libro sobre la manipulación publicitaria en alimentación y cosmética, así como las repercusiones sociológicas, legales, económicas y, lo más importante, sobre nuestros hábitos y nuestra salud. 


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El espacio La costilla de Adán en Onda Mujer dedicó su sección de Do it yourself-Nutrición del pasado 25 de junio a conversar con la psicóloga Ana Isabel Gutiérrez Salegui, autora del libro Consume y calla. Ofrecemos el audio completo de esta entrevista:

 

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La psicóloga Ana Isabel Gutiérrez Salegui fue entrevista en el canal local TeleBilbao, dentro del programa Revista Semanal que presenta María Jesús García.
La charla con la autora del libro Consume y calla se emitió dentro de este magazine de actualidad el domingo 1 de junio a las diez de la noche y se redifundió de lunes a viernes a las tres y media de la tarde.
Éste es el vídeo de la entrevista:

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Canal Enfermero, la televisión online del Consejo General de Enfermería, realizó una entrevista a Ana Isabel Gutiérrez Salegui sobre su libro Consume y calla. 
La psicóloga está muy vinculada a la organización colegial de enfermería, entre otras actividades por su labor docente en la Escuela Internacional de Ciencias de la Salud. 
El periodista Alipio Gutiérrez charla con la autora sobre este libro que denuncia la manipulación existente en el ámbito de la nutrición y la cosmética.

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Publicado en los diarios del grupo Vocento: ABC, El Correo, El Diario Vasco, Hoy de Extremadura, El Norte de Castilla, El Diario Montañés, El Comercio de Gijón, La Verdad de Murcia, La Rioja, Las Provincias de la Comunidad Valenciana, Ideal de Granada, Sur de Málaga, La Voz de Cádiz, 06.06.14.


Salud
LOS TIMOS DEL MARKETING NUTRICIONAL

Alejandra Rodríguez

Ni lo ‘light’ es siempre sano ni un batido puede sustituir todas las verduras que debemos tomar. La psicóloga Ana Gutiérrez publica un libro en el que destierra los mitos de algunos productos milagro que lo único que adelgazan es el bolsillo. 

Falta de formación específica, poco juicio crítico, avaricia empresarial, marketing salvaje, esnobismo, condicionantes socioeconómicos y culturales, … todas estas circunstancias y alguna más han dado como resultado un escenario en el que el usuario, en teoría más informado y protegido que nunca, está a merced de todo tipo de triquiñuelas de mercadotecnia encaminadas a transmitir una sensación de salud que, en muchas ocasiones, nada tiene que ver con la realidad.

De esta manera, un yogur ha dejado de ser un simple yogur, el champú ya no es sólo un líquido para limpiar el cabello, la leche ya no es sólo leche y el pan tampoco es únicamente pan. Prácticamente todos los productos (alimentos y cosméticos, sobre todo) que pueblan las estanterías de los supermercados dicen ofrecer algo más; concretamente un algo más dirigido a mejorar nuestra salud. 


Echando mano de un gran sentido del humor y de ejemplos cotidianos y perfectamente identificables, Ana Isabel Gutiérrez Salegui, psicóloga forense especializada en trastornos de la conducta alimentaria, ha escrito Consume y calla (Editorial Foca), un libro directo y coloquial en el que hace un repaso de los casos más flagrantes de manipulación del consumidor por parte de la industria del sector.

Según la autora, su objetivo no es aterrorizar al lector, sino todo lo contrario. “Se trata de recuperar el sentido crítico y la sensatez a la hora de comprar, para no dejarnos llevar por ese flautista de Hamelín de los reclamos publicitarios que nos dan a entender que tomando tal o cual producto vamos a asegurarnos una salud de hierro, porque no es así hasta que no lo demuestren científicamente”, explica. 

Y es que, según han avisado los especialistas en la materia, el continuo bombardeo de este tipo de mensajes está favoreciendo la aparición de obsesiones relacionadas con el cuidado personal a través de la alimentación que están muy lejos de ser saludables; eso por no hablar de que tampoco es barato, ya que los productos que te prometen este extra de salud cuestan más que sus versiones convencionales.

CONSECUENCIAS PARA LA SALUD

Con todo, lo verdaderamente rechazable de esta situación no es tanto el perjuicio económico que supone su compra sino las consecuencias que eso puede tener para nuestra salud presente y futura. “Ciertamente las empresas están legitimadas para vender sus productos, para publicitarlos y hay que decir por adelantado que también hay muchas cosas que hacen bien”, matiza Gutiérrez Salegui. 

“No obstante, para lo que no están legitimadas es para engañar deliberadamente al consumidor haciéndole creer que está enfermo, que se encuentra en riesgo de estarlo o que sus alimentos van a mejorar alguna condición clínica”. 

¿Y cómo es posible que se transmita una información supuestamente avalada científicamente si no es cierta? Se preguntarán ustedes que, como la gran mayoría de la población asume que la publicidad puede exagerar, pero no asimila que, además, también pueda mentir. 

Pues por los recovecos legales existentes, por la laxitud de las sanciones cuando se rompen unos códigos deontológicos diseñados para cumplir el expediente y por artimañas publicitarias tales como transmitir una idea en letras grandes y matizarla en tipografía minúscula escondida en el etiquetado, usar tecnicismos que incluso a los especialistas les resulta difícil descifrar, dar explicaciones complejas prácticamente irrelevantes, establecer asociaciones sin fundamento, basarse en investigaciones diseñadas a medida, recurrir a rostros populares como prescriptores para subirse al carro de su credibilidad… Y así un largo etcétera.

En definitiva, y aun admitiendo que la población debería tomarse más en serio la responsabilidad que tiene sobre sus decisiones de compra, cada vez más anómalas, lo que preocupa a los expertos es la desprotección de ciertos colectivos que aún no tienen juicio crítico o la formación suficiente para ejercer dicha responsabilidad; como son los niños, los adolescentes y las personas mayores.

PÚBLICO FÁCIL

“Son un blanco fácil para las estrategias engañosas porque si fidelizas a un niño tienes a un consumidor para toda la vida. La gente mayor es muy reacia al cambio, de manera que si le convences, lo haces para siempre. Además los adultos que les cuidan suelen caer en la trampa del chantaje emocional de si no les das estos a tus hijos eres una mala madre o si permites que el abuelo viva sin tomar esto otro eres un mal hijo”, argumenta la experta quien, además, recuerda que “confiamos en las autoridades, en la Administración y en los medios de comunicación; no nos entra en la cabeza que nos traicionen o que antes de lanzar un mensaje no hayan hecho un trabajo previo para comprobarlo y ampararnos”. 

“Consume y calla” nos ayuda a darnos cuenta de que aunque las estratagemas han evolucionado desde la época de los vendedores de crecepelo que se movían en carromato, la charlatanería sigue estando ahí, aunque con otro envoltorio.

REGLAS DE ORO PARA IR AL SÚPER

Términos engañosos. No te dejes cegar por términos como “natural”, “tradicional”, “casero”, “bio”… En sí no implican que el alimento sea mejor o más saludable y en muchas ocasiones faltan a la verdad. 

Ojo con lo “light”. Este vocablo únicamente indica que tiene menos calorías que sus versiones convencionales. No quiere decir que no engorde, que sea sano o que no lleve cantidades excesivas de ingredientes de los que no hay que abusar. 

Cuidado con el 0%. Que un producto no tenga, por ejemplo, rastro de grasa no quiere decir que esté libre de azúcares o de aditivos poco recomendables… y viceversa. 

Alegaciones de moda. “Sin colesterol” o “sin gluten” se han extendido a productos que de todas formas no lo llevan. Por ejemplo, el pan no debe contener colesterol: ¿para qué especificarlo? 

El engaño de los 2, 3 ó 4 en 1. No pienses que un zumo o un batido va a reunir en un vaso las propiedades de la fruta, los cereales, el pescado y las legumbres, todo a la vez: no es cierto. Tampoco un brebaje de color naranja tiene que ser necesariamente zumo exprimido.

(Fotografía: Óscar Chamorro. Vocento).

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