SOBRE LA VIOLENCIA DE GÉNERO

El primer paso para hablar con propiedad sobre la violencia contra las mujeres es manejar los términos de uso habitual.
Por parte de algunos profesionales/políticos/periodistas se utilizan de forma
indistinta los conceptos, malos tratos, violencia de género, violencia domestica o violencia intrafamiliar.
Y esto no es correcto.

1- La Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer,
adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1993, define
la violencia contra la mujer como “todo acto de violencia basado en el
género que tiene como resultado posible o real un daño físico, sexual o
psicológico, incluidas las amenazas, la coerción o la privación arbitraria
de la libertad, ya sea que ocurra en la vida pública o en la privada”.
Abarca, “la violencia física, sexual y psicológica en la familia, incluidos los
golpes, el abuso sexual de las niñas en el hogar, la violencia relacionada
con la dote, la violación por el marido, la mutilación genital y otras
prácticas tradicionales que atentan contra la mujer, la violencia ejercida
por personas distintas del marido y la violencia relacionada con la
explotación; la violencia física, sexual y psicológica al nivel de la
comunidad en general, incluidas las violaciones, los abusos sexuales, el
hostigamiento y la intimidación sexual en el trabajo, en instituciones
educacionales y en otros ámbitos, el tráfico de mujeres y la prostitución
forzada; y la violencia física, sexual y psicológica perpetrada o tolerada por
el Estado, dondequiera que ocurra”.

La expresión violencia de género es la traducción del inglés gender-based
violence o gender violence, expresión difundida a raíz del Congreso sobre la
Mujer celebrado en Pekín en 1995 bajo los auspicios de la ONU. Con ella se
identifica la violencia, tanto física como psicológica, que se ejerce contra las
mujeres por razón de su sexo, como consecuencia de su tradicional situación
de sometimiento al varón en las sociedades de estructura patriarcal.
Son todas las formas y conductas que intentan mantener la posición inferior de
la mujer en los sistemas patriarcales, desde las conductas, estereotipos y mitos
que presentan a la mujer como un ser que debe supeditarse al hombre hasta el
tráfico de mujeres, las agresiones sexuales independientemente si el agresor es
conocido o desconocido, el acoso sexual, o las conductas que evitan que la
mujer pueda acceder en igual de condiciones a los estudios o a determinados
puestos de trabajo, la discriminación o la publicidad que presenta a la mujer
como un objeto sexual.

En la violencia de género las victimas son siempre de sexo femenino y los
malos tratos pueden ser físicos, psicológicos, sexuales. El agresor puede ser un
sujeto o varios, una institución o toda una cultura.

En este tipo de violencia hay una parte importante de trasfondo cultural, los
roles y los estereotipos trasmitidos a través del juego, la escuela, la familia y
los medios de comunicación, libros, revistas y televisión Estos son los medios
a través de los cuales se trasmite actualmente la cultura patriarcal.
Sin embargo, una pregunta habitual entre población e incluso entre
profesionales, es si cualquier delito contra una mujer es violencia de género.
No. Si una mujer resulta tiroteada durante una refriega en un atraco, no es
violencia de género, estamos hablando de homicidio, delito que se enmarca
dentro del Código Penal.
No todas las agresiones se encuadran dentro de la violencia de género, solo
aquellas en las que se elige a la victima por el hecho de ser mujer.

2- La violencia doméstica es un subgrupo de la violencia de género (excepto
en los casos en que la víctima es un varón, un 3% de los casos, hablando
exclusivamente de violencia física, los datos estadísticos sobre violencia
psicológica se desconocen pudiendo ser menos abismal la diferencia por
sexos). La relación violenta se encuadraría dentro de una relación de pareja,
presente o pasada, y los malos tratos abarcarían los físicos, sexuales,
psicológicos.

3- Hay autores que diferencian la violencia doméstica de la violencia
intrafamiliar limitando la primera a las relaciones de pareja y ampliando la
segunda a todos los componentes del núcleo familiar. La violencia
intrafamiliar, en este caso, sería un subgrupo de la violencia de género en la
medida en que las víctimas fueran de sexo femenino, pero cuando afecta a los
niños de la familia o a los ancianos o discapacitados que están al cuidado del
núcleo familiar independientemente del sexo de la víctima, hablamos de
violencia intrafamiliar. Solo en la medida en que las victimas fueran de sexo
femenino podríamos hablar también de violencia de género.
(Pero solo desde el punto de vista de la O.N.U. ya que legalmente en España
la Ley Integral de Violencia de Género solamente se circunscribe a aquella
violencia enmarcada en una relación de pareja presente o pasada *)

Hay dos tipos de proyección en la violencia dentro de la familia, proyección
horizontal, cuando se dirige hacia la pareja y proyección vertical, cuando se
dirige a padres o hijos. A veces esta proyección puede ser más sutil, el hecho
de que los niños observen violencia y malos tratos en el hogar, aunque no sean
ellos los receptores directos, les provocará secuelas psicológicas y
problemas de conducta a corto y largo plazo, y con mucha probabilidad
les hará asumir la violencia como una forma de relacionarse normal. Y lo
normal se acepta como parte de la vida de cada uno, y al llegar a la edad adulta
es posible que se reproduzcan los patrones aprendidos en casa. Ese proceso es
la “trasmisión intergeneracional de la violencia”.

Pues eso, señores politicos, estudien y hablen con propiedad y si no, asesorense antes de hacer declaraciones, no confundan a la población ni le hagan el juego a los agresores.

Ana Isabel Gutierrez Salegui. 
II Curso de Personalidad, Trauma y Resiliencia. 
SETEPT (Sociedad Española de Estrés Postraumático y Universidad de La Rioja)