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Por: Gutiérrez Salegui

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Categorías: Colaboraciones

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28 de julio de 2022

Hoy en Psicoflix hablamos de la Psicología Forense. Nuestra invitada para este episodio es Ana Isabel Gutiérrez Salegui, Psicóloga Forense, Máster en Psicología Legal y Forense, colaboradora como Psicóloga Forense en la Asociación Clara Campoamor, docente en instituciones de renombre nacional y autora y coautora de diversos manuales.

En el episodio de hoy hablamos entre otras cosas de:

¿QUÉ ES LA PSICOLOGÍA FORENSE? ¿CÓMO FORMARSE EN ESTA DISCIPLINA? ¿QUÉ FUNCIONES REALIZAN? ¿QUÉ HACER ANTE CASOS DE SIMULACIÓN Y DISIMULACIÓN? ¿CÓMO ES EL PROCESO DE HACER UN INFORME FORENSE?

Conceptualizamos qué es la Psicología Forense, cómo nos podemos formar en esta disciplina, en qué ámbitos se trabaja y cuáles son las funciones de los psicólogos forenses. Hablamos de cuáles son los primeros pasos tras terminar la formación, la necesidad de hacer evaluaciones científicas y cómo tener en cuenta el papel de la cultura durante las evaluaciones. Abordamos la necesidad de desarrollar un espíritu crítico, detectando posibles simulaciones o disimulaciones. Comentamos cómo es el proceso de elaboración de informes, el esfuerzo que conllevan y el rango de precios entre los que puede oscilar. Hablamos también de la divulgación en este campo, de la importancia del la interdisciplinariedad y el trabajo transversal, y la necesidad de contar con supervisión, así como el trabajo propio y el autocuidado, entre otros muchos temas más. Escucha el episodio completo aquí, en Spotify, iTunes o Ivoox.

Puedes saber más sobre Ana Isabel Gutiérrez Salegui aquí:

Recursos recomendados:

Nos vemos el próximo jueves a las 20.00 con una nueva entrevista en la que hablaremos del Marco de Poder, Amenaza y Significado (Marco PAS) con Robert Polanco. ¡Te esperamos por aquí! Estamos abiertos a cualquier sugerencia, así que no dudes en contactar con nosotros.

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Psicología Forense con Ana Isabel Gutiérrez Salegui – Episodio 171

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Por: Gutiérrez Salegui

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Etiquetas: victimas agresión sexual

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Categorías: Colaboraciones

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17 de mayo de 2022

Manuel González González, de 55 años, vuelve a sentarse en el banquillo por el intento de asesinato de dos sexagenarias de su localidad natal

Manuel González González, de 55 años, trató de matar a 16 mujeres y una de ellas perdió la vida. Todas eran de un perfil parecido: morenas, bajitas, con el pelo largo y ropa ceñida. A todas las apuñalaba en las nalgas con todo tipo de cuchillos, dardos… era carnicero, por lo que tenía dónde elegir. Pero no se contentaba con eso. Su obcecación por su primera novia, le llevaba a buscar a mujeres de perfiles físicos parecidos, para violarlas y, en definitiva, hacerlas sufrir. Esa era su verdadera obsesión.

González cometió sus delitos en la década de los 90 y fue condenado a 167 de cárcel por matar a una mujer y violar a otras 16 en Barcelona. Pero la justicia puso fin a la doctrina Parot y en 2013 regresó a la calle. No tardó en reincidir. Pero el crimen fue diferente. Intentó quemar a dos sexagenarias.

Esta semana ha vuelto a sentarse en el banquillo de los acusados en la Audiencia de Sevilla, acusado de haber incendiado en marzo del 2017 la vivienda de María Dolores Vidal, hermana de José Luis Vidal, el exalcalde de su localidad natal, Almadén de la Plata, por lo que la acusación pide 15 años de prisión.

Su primera y única novia llegó a denunciarle por intentar secuestrarla y para abusar de ella. Según declaró a la policía, González tenía obsesión por el sexo anal, lo que podría explicar el por qué atacaba a todas las mujeres y trataba de apuñalarlas en el año.

Ana Isabel Gutiérrez, psicóloga forense, afirma que el loco del chándal sufrió una hipoacusia -una sordera congénita- cuando tan solo tenía cinco años, momento que coincide con su traslado de Sevilla a Barcelona. Según la psicóloga, este problema auditivo le impidió integrarse en la nueva ciudad, no supo o no pudo encontrar vías de comunicación para socializar.

En ese momento comenzó su odio visceral con las mujeres, pero sobre todo con las que se parecían a ella. Pensaba que cualquier mujer bajita, con el pelo largo, moreno y con ropa ceñida merecía sufrir, y la atacaba. Su objetivo era empalarla con un objeto punzante y mantener relaciones sexuales con ella, algo que no logró con su novia. Los forenses determinaron que padecía parafilia sádica o, lo que es lo mismo, que disfrutaba viendo sufrir a las mujeres, sobre todo a las que se parecían a su ex.

El loco del chándal actuó en un radio de 5 kilómetros, en la zona del Baix Llobregat de Barcelona. Entre 1991 y 1993, asesinó a Carmen Díaz, una mujer de 31 años, y violó a otras 16. A todas las víctimas las abordaba por la calle vestido con un chándal o ropa deportiva y las terminaba apuñalando en el culo.

Dos años después, la Audiencia de Barcelona le condenó a 175 años de prisión. González nunca reconoció su culpa y dijo que todo era un montaje. Dos años después, el Supremo le rebajó la pena a 169 años y a pagar una indemnización de cerca de 280.000 euros (46 millones de pesetas de los de entonces). En prisión se negó a recibir tratamiento y los forenses tenían claro que si salía podía volver a delinquir. Como así fue.

Ahora, González se vuelve a sentar en el banquillo de los acusados y sigue manteniendo que es inocente a pesar de que según la Fiscalía y la acusación particular, a las 1,42 horas de la madrugada del 12 de marzo de 2017, el acusado se personó en el domicilio de la hermana del exalcalde de Almadén y “roció con gran cantidad de gasolina la puerta de madera que da acceso a la vivienda”, así como las ventanas adyacentes a la misma, también de madera y con ventanas de plástico, para a continuación prender fuego al combustible y abandonar el lugar, dejando “atrapada” en el interior de la casa a la mujer, impedida y finalmente rescatada por unos vecinos.

Mientras la Fiscalía reclama para el acusado 15 años de prisión por un delito de incendio con peligro para la vida de las personas, así como que indemnice con 11.180 euros a la víctima; y la acusación particular 18 años por la misma tipificación, la misma indemnización y otra más de 50.000 euros por las “secuelas psíquicas” sufridas por la mujer, el abogado defensor de Manuel González González ha planteado dos cuestiones previas en demanda de la nulidad de dos pruebas incluidas en el procedimiento judicial.

En primer lugar, ha solicitado la nulidad del registro practicado por la Guardia Civil en el patio cochera de la vivienda con la que cuenta la familia del acusado en Almadén, saldado con la localización de una garrafa de gasolina parcialmente vacía, al haber sido realizada sin “orden judicial”, abogado ni “autorización” expresa y formal de la madre del acusado como titular del inmueble; así como la nulidad del testigo protegido cuya comparecencia está prevista en el juicio al no contar con datos de él para comprobar que no actúe por motivos “espurios”.

Tras ello, ha prestado declaración el acusado, condenado tiempo atrás a una multa de 2.550 euros por quebrantar su condena al acercarse al exalcalde de Almadén José Luis Vidal y proferir amenazas en su contra, pese a la orden de alejamiento que pesaba sobre él.

González se acogió a su derecho a no responder y sólo respondió a su abogado, al que le negó ser el a otro de los hechos porque esa noche estaba en Martorell (Barcelona). Además, alertó de que a su entender “hay un interés grande” en que él siga “en prisión”, pues a cuenta de los hechos, fue ordenado su ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza por presuntos delitos de incendio con riesgo para la vida física de las personas, medida mantenida hasta la fecha. “La prórroga de los dos años de prisión es el reflejo del juicio. Ha estado todo muy bien preparado para que yo siga en prisión”, insistió.

FUENTE: https://www.larazon.es/

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Por: Gutiérrez Salegui

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Etiquetas: agresiones sexuales, sadismo sexual

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Categorías: Agresiones sexuales, Colaboraciones

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17 de mayo de 2022

En los análisis de conducta de Manuel González se registran rasgos de hasta tres tipos diferentes de trastorno de personalidad: trastorno antisocial, trastorno paranoide y trastorno psicopático de personalidad.

 

 

En un informe de prisión al que ha tenido acceso laSexta, los psiquiatras afirman que Manuel González tiene “un trastorno por sadismo sexual” y que “se le ha propuesto realizar programas de tratamiento” sin que haya accedido en ningún caso.

La forense afirma que el ‘Loco del chándal fue diagnosticado con una parafilia sádica: “Consistía en sentir placer viendo sufrir a las personas a las que acuchillaba, sino no había orgasmo”.

En su análisis de conducta se registran rasgos de hasta tres tipos diferentes de trastorno de personalidad. El primero de ellos es un trastorno antisocial, no tiene empatía ni ningún tipo de interés por las personas. Por otro lado sufre trastorno paranoide, donde encontraríamos el rencor y la violencia: “Esa necesidad de volver de forma muy agresiva cualquier hecho real”. Además, estaría el trastorno psicopático de personalidad.

Una de sus víctimas ha narrado cómo la atacó en Equipo de Investigación: “Vino corriendo por detrás mía, e inmediatamente que oí los pasos ya noté que me pinchaban, noté mucho dolor, me giré le empecé a dar golpes de carpeta, le dije que me dejara en paz”.

Manuel González la pinchó en la zona genital: “Me cogió por el hombro acercó la mano un poco hacia el cuello y me clavó un punzón abajo, o sea en el labio de fuera, entonces me quedé con el punzón clavado y esta persona echó a correr”.

Ana Isabel Gutiérrez, psicóloga forense, ha narrado algunos de los daños físicos que el ‘Loco del chándal’ ocasionó a sus víctimas: “Él va desde atrás y con el arma penetra atravesando desde la zona perianal. En algunos casos falla y da en glúteo, pero intenta penetrar por la zona perianal llegando incluso a atravesar pues eso hasta los intestinos, atravesar útero… incluso en uno de los casos llega a salir al orificio de salida de la punta del cuchillo en la zona genital”.

“La trayectoria siempre es ascendente, siempre”, ha aclarado. Una técnica que provocó “pérdidas sanguíneas severas” hasta el 30% de sus víctimas. En su mayoría, 15, sobrevivieron, pero con daños físicos y psíquicos: “Estamos hablando de una zona corporal que tiene distintos usos , y además son usos cotidianos, estamos hablando de orinar, de defecar. Podemos encontrar con casos de esterilidad en algunos casos, y en otros casos ha habido que realizar una colostomía, una salida del intestino a través de una válvula y una bolsa para hacer que las heces salgan por así depositándose en una bolsa”, ha explicado la psicóloga forense.

Un práctica que debe realizarse “cuando no tenemos un normal funcionamiento intestinal, o ha quedado muy dañada la zona del recto y la zona del ano, y debe hacerse la salida por ahí, dado que sino pues moriríamos”.

Pero también un ‘modus operandi’ muy estudiado por el agresor. “La zona perianal es una zona simbólica, evidentemente si tú estás obsesionado con determinadas prácticas sexuales, vas a hacer una simulación, o vas a intentar proyectar en tu conducta en aquello con lo que estés obsesionado”, ha explicado Ana Isabel Gutiérrez.

 

Fuente: https://www.lasexta.com/…

Equipo de Investigación, en 2020

“Intentó secuestrarla a punta de navaja para mantener relaciones sexuales”: así reaccionó el ‘loco del chándal’ cuando su expareja cortó con él

En un programa de Equipo de Investigación de 2020 que se volvió a emitir este viernes, la psicóloga forense Ana Isabel Gutiérrez explicó cómo era el ‘loco del chándal’ durante su juventud y señaló que su historial de delitos sexuales comenzó tras una ruptura amorosa.

Ana Isabel Gutiérrez, psicóloga forense, estudió la mente de Manuel González, más conocido como el ‘loco del chándal’ y contó a Equipo de Investigación cómo era el perfil de González durante su infancia y su juventud: “Con cinco años tiene que cambiarse de comunidad, y a eso hay que añadirle que sufrió una hipoacusia -una sordera congénita-, por lo que tenía dificultades de comunicación“, señaló Gutiérrez.

Además, la psicóloga afirmó que dentro de la biografía de Manuel González solo se le conoce una pareja. Sin embargo, “parece que no fue una relación satisfactoria ni desde el punto de vista relacional, ni desde el sexual”, indicó.

 

“En un momento en el que ella pretende abandonarle, él intenta secuestrarla a punta de navaja con el objetivo de mantener relaciones sexuales. No lo consigue y parece que hay una denuncia, pero realmente no se encuentran antecedentes penales, por lo que es posible que ella retirara la denuncia o que se archivara”, explicó Ana Isabel Gutiérrez a Equipo de Investigación.

Además, la psicóloga dijo que la expareja de Manuel González declaró que el ‘loco del chándal’ tenía cierta obsesión por las prácticas del sexo anal. Fue a partir de la ruptura de esta joven cuando comenzó el historial de delitos sexuales de Manuel González.

 

*El contenido al que hacer referencia la información forma parte de un programa de Equipo de Investigación de 2020 que laSexta ha vuelto a emitir este viernes

Fuente: https://www.lasexta.com/…

En los análisis de conducta de Manuel González se registran rasgos de hasta tres tipos diferentes de trastorno de personalidad: trastorno antisocial, trastorno paranoide y trastorno psicopático de personalidad

En un informe de prisión al que ha tenido acceso laSexta, los psiquiatras afirman que Manuel González tiene “un trastorno por sadismo sexual” y que “se le ha propuesto realizar programas de tratamiento” sin que haya accedido en ningún caso.

La forense afirma que el ‘Loco del chándal fue diagnosticado con una parafilia sádica: “Consistía en sentir placer viendo sufrir a las personas a las que acuchillaba, sino no había orgasmo”.

En su análisis de conducta se registran rasgos de hasta tres tipos diferentes de trastorno de personalidad. El primero de ellos es un trastorno antisocial, no tiene empatía ni ningún tipo de interés por las personas. Por otro lado sufre trastorno paranoide, donde encontraríamos el rencor y la violencia: “Esa necesidad de volver de forma muy agresiva cualquier hecho real“. Además, estaría el trastorno psicopático de personalidad.

Una de sus víctimas ha narrado cómo la atacó en Equipo de Investigación: “Vino corriendo por detrás mía, e inmediatamente que oí los pasos ya noté que me pinchaban, noté mucho dolor, me giré le empecé a dar golpes de carpeta, le dije que me dejara en paz”.

Manuel González la pinchó en la zona genital: “Me cogió por el hombro acercó la mano un poco hacia el cuello y me clavó un punzón abajo, o sea en el labio de fuera, entonces me quedé con el punzón clavado y esta persona echó a correr”.

Ana Isabel Gutiérrez, psicóloga forense, ha narrado algunos de los daños físicos que el ‘Loco del chándal’ ocasionó a sus víctimas: “Él va desde atrás y con el arma penetra atravesando desde la zona perianal. En algunos casos falla y da en glúteo, pero intenta penetrar por la zona perianal llegando incluso a atravesar pues eso hasta los intestinos, atravesar útero… incluso en uno de los casos llega a salir al orificio de salida de la punta del cuchillo en la zona genital”.

“La trayectoria siempre es ascendente, siempre”, ha aclarado. Una técnica que provocó “pérdidas sanguíneas severas” hasta el 30% de sus víctimas. En su mayoría, 15, sobrevivieron, pero con daños físicos y psíquicos: “Estamos hablando de una zona corporal que tiene distintos usos , y además son usos cotidianos, estamos hablando de orinar, de defecar. Podemos encontrar con casos de esterilidad en algunos casos, y en otros casos ha habido que realizar una colostomía, una salida del intestino a través de una válvula y una bolsa para hacer que las heces salgan por así depositándose en una bolsa”, ha explicado la psicóloga forense.

Un práctica que debe realizarse “cuando no tenemos un normal funcionamiento intestinal, o ha quedado muy dañada la zona del recto y la zona del ano, y debe hacerse la salida por ahí, dado que sino pues moriríamos”.

Pero también un ‘modus operandi’ muy estudiado por el agresor. “La zona perianal es una zona simbólica, evidentemente si tú estás obsesionado con determinadas prácticas sexuales, vas a hacer una simulación, o vas a intentar proyectar en tu conducta en aquello con lo que estés obsesionado”, ha explicado Ana Isabel Gutiérrez.

Fuente: https://www.lasexta.com/

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Por: Gutiérrez Salegui

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Categorías: Colaboraciones, Salud mental

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4 de abril de 2022

El 80% de las personas con dolor, sin un origen concreto, padece algún tipo de trastorno depresivo, aunque suele parchearse con analgésicos

En una profesión sometida a altos niveles de estrés y competitividad como la abogacía, donde los vencimientos y señalamientos marcan el ritmo, la salud mental sigue siendo un tabú. Pocos profesionales se atreven a hablar en público de lo que les pasa, aunque en privado reconocen sufrir o haber sufrido depresión, ansiedad, fatiga, pérdida del pelo o consumir con cierta asiduidad fármacos como el Orfidal o el Lexatin. El miedo a los estigmas, a ser percibidos como letrados débiles -incapaces de defender los intereses de los justiciables- o a perder clientes, especialmente en el caso de los autónomos, los empujan a guardar silencio.

Pero normalizar en las conversaciones los problemas de salud mental es conveniente para “prevenirlos” o “curarlos”. Así lo considera la abogada Inmaculada Clemente, quien le pone voz a la depresión que sufrió para ayudar a otros compañeros que se encuentren en alguna situación similar. “Debemos hablar de ellos y ponerlos encima de la mesa” porque “son muy comunes en nuestra profesión. Cuando un abogado me cuenta ciertas cosas que ya he vivido, como que está sufriendo pérdidas de memoria, le digo que debe cuidarse” porque pueden ser síntomas que acaben convirtiéndose en alguna enfermedad.

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De hecho, la International Bar Association, una de las organizaciones de juristas más importantes del mundo, señaló en el informe Bienestar mental en la profesión jurídica: un estudio global, publicado el año pasado, que el 41% de los encuestados no discutiría sus preocupaciones de salud mental con su empleador por temor a que pudiese tener un impacto negativo en su carrera. Y uno de cada tres creía que su trabajo afectaba negativamente a su bienes­tar emocional.

“Entre los asuntos clave figuran la naturaleza estresante de la profesión, las exigentes demandas de trabajo, la mala conciliación y el alto nivel de presión. A pesar de la creciente concienciación, los abogados no sienten que los despachos estén respondiendo de forma efectiva. Los juristas más jóvenes, las mujeres o las personas con discapacidades podrían tener más dificultades”, subraya el estudio.

Parchear los síntomas

Las señales de alerta deben encenderse en el momento en el que aparecen síntomas como la “sensación de ir constantemente acelerado”, cuando se sufren pequeños “despistes” –normalmente debido a la dificultad para mantener la atención–, “problemas para conciliar el sueño” o “despertares nocturnos”, explica la psicóloga Ana Isabel Gutiérrez Salegui.

El problema es que a menudo se “parchean” con tratamientos sintomáticos, como analgesia para los dolores de cabeza, somníferos para los problemas de sueño o antiácidos para las molestias de estómago. Y, en otros casos, se recurre a ciertos hábitos, como el “consumo de alcohol” en grandes cantidades, de “drogas legales”, ya sea tabaco o psicofármacos, o “ilegales”, como el cánnabis o la cocaína. De esta forma, se retrasa la posibilidad de abordar el “problema real” mientras la situación se va agravando cada vez más, señala la psicóloga.

De hecho, diferentes informes reflejan que el 80% de las personas que acuden al médico con dolor, pero sin un origen concreto, padece algún tipo de trastorno depresivo, como alerta el estudio epidemiológico DeDo (depresión y dolor) de 2018 del Hospital 12 de Octubre de Madrid. En esta línea también se pronuncia otra publicación de la revista biomédica Jano, que llega a la conclusión de que los síntomas físicos dolorosos, como las molestias de espalda, hombros o el dolor de cabeza, aparecen como motivo de consulta en el 78% de las personas que presenta ansiedad y depresión conjuntamente.

Para atajar esta situación, la abogada Inmaculada Clemente insiste en que es necesario cuidarse mejor, aunque en el ejercicio de la abogacía, especialmente por cuenta propia, pueda parecer un oxímoron. “Si eres autónomo, ponerte de baja es terrible; si sufres un dolor físico, tienes que unirle el estrés emocional que te causa ir al hospital, saber que estás perdiendo horas de trabajo” mientras los plazos procesales se agotan, solicitar la suspensión de vistas al juzgado, que accedan a ella, o lidiar con los clientes para que entiendan que “no somos robots”.

Pero, pese a todo, considera que debe primar la salud de los letrados para poder ejercer debidamente el derecho de defensa de los justiciables. Después de casi veinte años pleiteando, y con una depresión mediante, está empezando a ponerse “límites” y a desconectar física y digitalmente “ahora”.

Levantar el velo

Desde el Consejo General de la Abogacía Española (CGAE) aseguran que son conscientes del velo con el que se tapan los problemas de salud mental en la profesión. Y advierten de que es “absolutamente necesario” levantarlo e identificarlos para ponerles solución. Lourdes Carballo, decana del Colegio de Abogados de Vigo y presidenta de la Comisión para la Defensa de los Derechos e Intereses de la Abogacía del CGEA, explica que “hay que hablar del estrés, de la depresión, del insomnio o de no comer adecuadamente”, ya sea por ansiedad, por saltarse comidas o por falta de apetito. “Una persona que tiene la sensación de estar acelerada debe ir al médico como lo haría si tuviera un esguince de tobillo” que le impidiese caminar, enfatiza.

Aunque la institución no cuenta actualmente con un programa específico para abordar estas cuestiones y que los abogados puedan compartir cómo se sienten sin miedo a quedar marcados personal o laboralmente, Carballo reconoce que “la necesidad existe”. Y ello porque los letrados les hacen llegar cada vez “más quejas” relacionadas con los “ritmos” a los que va la práctica profesional o con la falta de políticas de “conciliación”.

En este sentido, afirma que desde el CGAE están trabajando para que se lleve a cabo una modificación de las leyes procesales, que trascienda de los acuerdos entre colegios de abogados y tribunales superiores de justicia, que son meras “recomendaciones”, para suspender, además de las vistas, los procedimientos en caso de enfermedad de los letrados. De esta forma, los plazos no seguirían corriendo, por lo que podrían interrumpir la presentación de escritos mientras están convalecientes para “reponerse sin sentimientos de culpa”.

Otra medida que promueven es que se declaren inhábiles, además de los días del mes de agosto, que ya están previstos en el orden jurisdiccional civil, “los comprendidos entre la última semana de diciembre y la primera de enero”. Y ello “para poder descansar” física y digitalmente de una profesión de alto rendimiento como es la abogacía, en la que a diario se gestionan problemas con consecuencias directas en la vida de las personas.

DEPRESIÓN, ESTRÉS O FATIGA EN LOS DESPACHOS

Casos sobre las cláusulas suelo almacenados encima de una mesa y varias sillas. EFE
Casos sobre las cláusulas suelo almacenados encima de una mesa y varias sillas. EFE

Enfermedad profesional. Es la que aparece como “consecuencia del trabajo ejecutado por cuenta propia o ajena” en aquellas actividades recogidas en el Real Decreto 1299/2006, explica Pedro Molina, director legal de laboral de DLA Piper. Por ejemplo, las que derivan de la minería del arsénico o de la fundición de cobre. En el caso específico de los abogados, “no consta la existencia de patologías ligadas de manera exclusiva a este colectivo”. Sin embargo, “el estrés, la ansiedad, la depresión, el mobbing (trato hostil al que es sometido un profesional) o el burnout (o “síndrome del trabajador quemado”, referido a la cronificación del estrés laboral) afectan a estos profesionales con la misma intensidad que a otros con una fuerte carga de trabajo. Las enfermedades físicas relacionadas con ciertas posturas y largos periodos de quietud también se manifiestan en este colectivo”.

Accidente laboral. A pesar de que no se han regulado las patologías profesionales propias de los abogados, puede haber enfermedades “derivadas de accidente de trabajo”. Se trata de un suceso, íntimamente ligado a la actividad laboral, que produce en el trabajador un daño físico o psíquico. “Ahí sí que se reconocerían, por ejemplo, los infartos como causa directa del trabajo, las depresiones como consecuencia del ejercicio o, incluso, el estrés”, explica Daniel Sánchez Sellas, abogado del bufete Ceca Magán. De hecho, ya hay pronunciamientos al respecto, como una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Las Palmas de Gran Canaria de 2020, que declaró la existencia de accidente de trabajo de una letrada que sufrió ataques de ansiedad como consecuencia del estrés sufrido en su puesto.

Fuente: https://cincodias.elpais.com/cincodias/2022/04/01/legal/1648794201_890784.html

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Por: Gutiérrez Salegui

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Etiquetas: Ayepu

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Categorías: Ayepu

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27 de febrero de 2022

LAS PALABRAS SON SALUD.

Y no, no hablo en el sentido figurado.

Cuando hace menos de un lustro un grupo de sanitarios y otros colaboradores decidimos enfrentarnos a crear Ayuda Entre Pueblos, AYEPU, sabíamos perfectamente de qué queríamos huir y también teníamos claro que nuestra aportación para contribuir al desarrollo del lugar en el que pretendíamos trabajar tenía que ser el conocimiento.

Enseñarles a pescar, ese era el concepto pero aplicado a la salud. En un primer viaje de exploración a lo largo de uno de los países más pobres del mundo, Gambia, se buscaron los lugares donde más falta hiciera nuestra ayuda, poblados abandonados donde los únicos recursos sanitarios eran muchas veces centros paupérrimos, sin ni siquiera agua ni luz, como Jurunku, a cargo de un solo enfermero sin recursos ni material sanitario.

Pero nuestro objetivo no era llevar fármacos ni desembarcar como brujos blancos con nuestros uniformes impolutos para “curar” a la gente. No, el “volunturismo” no deja nada cuando se marcha, el mismo vacío y las mismas carencias. Nosotros queríamos llevar conocimiento, ser capaces de dejarles algo tan valioso que les permitiera prescindir de nuestra ayuda.

Y así comenzó nuestra singladura, aunque atendemos casos, esa intervención sanitaria está enfocada a que los sanitarios locales aprendan a hacerlo sin nosotros. Uno de los grandes problemas en África Subsahariana son los grandes quemados, muchos de ellos niños, que caen accidentalmente sobre los fuegos de los hogares. Hasta ahora, los que salían adelante, tenían que vivir con terribles cicatrices y limitaciones. En estos momentos uno de nuestros centros, el de Batabuk, se ha convertido en el centro de referencia para grandes quemados, y no solo del país, hay familias que se desplazan desde el país vecino, Senegal, para ser atendidas allí. Y lo hacen sin nosotros. Porque ellos son los que tienen que transformar la situación sanitaria actual de su país, un lugar en el que la que la esperanza de vida es solo de 61 años.

Nuestro día a día allí es una labor de cooperación bidireccional, porque realizando las consultas e intervenciones sanitarias conjuntamente nosotros también aprendemos. Aportamos conocimientos sobre técnicas de exploración médica, curas de enfermería, desbridamiento de heridas, aerosolterapia, cámaras, destrucción de residuos biológicos… y a cambio nosotros adquirimos experiencia en las patologías de gran repercusión y prevalencia en África Subsahariana como  malaria, parasitosis, drepanocitosis…

También en cada viaje se detectan necesidades de salud para realizar talleres con la población, porque la prevención y la Educación para la Salud debe ser la base de cualquier política sanitaria. Las acciones de las intervenciones van dirigidas a fortalecer las capacidades del personal profesional y voluntario de los centros, y de educación y promoción de higiene entre la comunidad, promoción y prevención de la salud; ser conscientes que el primer paso es el “auto-cuidado”. Nuestra directriz es el empoderamiento de los sanitarios y agentes locales.

Por eso mismo también fomentamos el uso de fármacos adquiridos allí, porque queremos potenciar el desarrollo local, solo lo imposible de conseguir allí se lleva desde nuestro país, como el material de curas.

Los talleres sobre higiene, malaria, hipertensión, salud ocular, prevención de alergias relacionadas con la higiene postural, diarreas y vómitos, primeros auxilios, anticoncepción, entre otros se imparten en nuestros centros y en los colegios de la zona y podemos decir que en pocos años hemos conseguido logros como disminuir la prevalencia de algunas enfermedades comunes, constatar la adquisición de estilos de vida saludables y hábitos de higiene por parte de la población. Con el aprendizaje en curas ha mejorado la evolución de los grandes quemados por accidentes al cocinar con fuego. Ha disminuido la incidencia en diarreas. Y hemos logrado la sustitución en la población de algunos remedios tradicionales no adecuados, como tratar con ceniza las quemaduras.

Trabajamos desde una perspectiva de igualdad, no de superioridad, ellos son capaces, solo necesitan adquirir el conocimiento. Defendemos la implantación de un modelo de trabajo viable, el único que puede conseguir logros en lugares como Gambia, con un gran déficit en recursos sanitarios, carencia de profesionales sanitarios y en el que las grandes oenegés no están presentes.

Nos queda poco para que el equipo de Batabuk, capitaneado por nuestro compañero Ebou, sepa tanto o más que nosotros, y será el momento de buscar otro lugar donde empezar de cero. Y ojalá llegue el día en el que no sepamos dónde ir, porque será el día en el que no seamos necesarios.

ENTREVISTA DE ANA ISABEL GUITIÉRREZ SALEGUI

PROLOGUISTAS DE MES DE MARZO: ANA ISABEL GUTIÉRREZ SALEGUI Y ÓSCAR HUGO MARTÍN DEL BARCO.

Ana Isabel Gutiérrez es licenciada en Psicología, en las especialidades Clínica y Social y del Trabajo, por la Universidad de Salamanca (1999).

Actualmente colabora como Psicóloga forense en la Asociación Clara Campoamor. Posee la Acreditación Profesional de Psicóloga Experta en Psicología Jurídica y Forense acreditada por la Federación Europea de Asociaciones dePsicólogos(EFPA) y el Consejo General de Colegios Oficiales de Psicólogos.

Oscar Hugo Martín del Barco. Médico de familia en Centro de Salud Cigales (Valladolid). Médico voluntario en cooperación desde hace 15 años con SAMU Sevilla en catástrofes, SEMHU, Proactiva Open Arms en el Mediterraneo, Coordinador de Ayepu en Gambia. Miembro grupo del trabajo inequidades en salud, salud internacional con Socalemfyc.

CAUSA DEL MES DE MARZO: AYEPU

AYEPU es una asociación sin ánimo de lucro que trabaja para hacer efectivo el derecho a la salud para todas las personas, especialmente para las poblaciones más vulnerables de Gambia.

Es una asociación de voluntarios que nace de un grupo que ha estado trabajando durante cinco años en Gambia y conoce el funcionamiento del sistema gambiano de salud Actualmente llevamos dos años y medio trabajando como AYEPU.

En la actualidad tienen un convenio con su contraparte local “Batabuth Health Committee”, Asociación registrada en Gambia (Charitable Organisation)

Fuente: https://cincopalabras.com/

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Por: Gutiérrez Salegui

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Etiquetas: duelo patológico y estrés postraumático

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Categorías: Asesinato

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14 de febrero de 2022

Las heridas de la madre implicaban “voluntariedad”: o se las hizo ella o dejó que se las hicieran

Los médicos forenses han certificado hoy que la niña Carolina murió por asfixia tras ejercer una “presión” sobre ella y con una “profunda” sedación, tras suministrarle Noctamid, un medicamento para adultos.

Hoy se celebra una nueva jornada (la número once) del juicio, por jurado popular, contra A.U, acusada de un delito de asesinato tras la muerte de su hija, de cinco años, en un hotel de Logroño en enero del 2020

Han testificado como médicos forenses el director del Instituto de Medicina legal; y los jefes de servicio de Clínica y de Patología Forense.

Los forenses han comenzado haciendo un recorrido por el escenario en el que se encontró el cadáver de la niña: la habitación del hotel. En una de las camas había sangre que, han certificado, no era de la niña, era de la acusada.

La niña tenía algo de sangre en nariz y boca, lo cual es típico en las muertes por asfixia con edema pulmonar, cuando se presenta líquido en los pulmones.

En el lado derecho del labio inferior tenía un hematoma, además de dos pequeñitas erosiones en el mentón. Esto significa que “se ha ejercido una presión”.

La niña estaba “sana” y “estaba bien”, no encontrando nada en la autopsia que les llamase la atención. Se hicieron pruebas complementarias conocedores de que padecía una neutropenia autoinmune, con un estudio microbiológico, para saber si ha podido haber una infección rápida, tipo meningitis, pero el resultado es que su estado era normal.

La neutropenia implica que se tienen más bajas las defensas y el tratamiento es “tener cuidado para que no se produzca infección” y, en caso de infección, aplicar antibiótico porque supone tener una parte de los glóbulos blancos más bajos. Se descartó como causa de la muerte.

Más pruebas reflejan, microscópicamente, que hay un edema cerebral y una gran congestión en pulmones, lo que supone signos de asfixia. En cuanto al análisis toxicológico, sólo muestra consumo de Noctamid tanto en sangre como en el estómago, hígado, vesícula y pelo.

Los niveles de Noctamid muestran una “profunda” sedación, pero no son suficientes para una muerte por intoxicación. Tenía una cantidad de 0,08 miligramos, más del doble que la abuela, en cuyo cadáver se encontró 0,03 miligramos.

Se trata de un medicamento de la familia de los ansiolíticos e hipnóticos, para mantener el sueño, que no está indicado en niños “salvo casos muy concretos“, como antes de una operación. Se comprobó que se le había estado dando un mínimo de cuatro meses antes.

Con respecto a la hora de la muerte, han explicado que es “complicado” tener una hora exacta. Fijándose, sobre todo, en la frialdad del cuerpo, que permite elaborar un algoritmo matemático, y, también, en las livideces y rigidez se establece una horquilla entre las 13:30 y las 19:00 horas del domingo 26 de enero.

Heridas de la acusada

Con respecto a la cantidad de sangre que perdió la acusada, han apuntado que es conveniente no dejarse llevar por el hecho de que “la sangre es muy llamativa” dado que, a pesar de la mancha encontrada, la sangre que perdió la acusada no era muy grande.

No hay pérdida de conciencia, “no son lesiones graves” y, de hecho, cuando va al hospital solo se le sutura, no hay transfusión.

Las heridas, en ambas muñecas, implican “voluntariedad“: o se las hizo o dejó que se las hicieran. No obstante, resultó “difícil” establecer la dirección porque había pasado mucho tiempo y las heridas habían sido suturadas.

Las heridas en los muslos sólo llegan a la “capa grasa” por lo que no requirieron más allá de una primera asistencia facultativa. Todas son compatibles con la acción incisiva de un cuchillo.

Había más sangre en el lado derecho de la cama, lo que sitúa a la acusada tumbada con la mano izquierda hacia la izquierda y la derecha a la derecha.

Se trata de heridas hechas con un instrumento con borde afilado, de gran poder incisivo, compatibles con los cuchillos que se encontraron en el bolso de la abuela (cuyo cadáver apareció en el Ebro dos días después).

Preguntados por la defensa acerca de si es posible que un nivel de sedación le impidiese a la acusada enterarse de lo que le hacían, han dicho que “depende del grado de sedación” y que con “una sedación normal te das cuenta, te haces daño”.

En cualquier caso, “no existía afectación que comprometiese su capacidad de recordar“. Los forenses, por otro lado, han coincidido con la exploración psiquiátrica que se le hizo en el San Pedro, explicando que se trataba de una persona “muy espontánea en el relato de los hechos” y se podía “acceder a ella”.

Señalando que “para llegar a un trastorno de personalidad tienen que concretarse rasgos“, han indicado que no cumple los criterios para “tipificarlo” como trastorno.

Lo ocurrido es un hecho que “se sale de toda lógica“, pero “se puede cometer actos ajenos a la norma social estando en plenitud de facultades”.

Al llegar a Urgencias presentaba ansiedad y trastorno adaptativo mixto, pero “no ha habido compromiso en ninguna de las esferas de su psiquismo”.

Cómo está el padre de la niña

El padre de la niña Carolina tiene “pensamientos obsesivos que le provocan sufrimiento” dentro de un “duelo patológico”, tal y como han relatado hoy dos psicólogas en un informe que han sido suavizado por otro psicólogo que ha creído que son “formas de actuar”.

En la segunda parte de la sesión, una psicóloga jurídica forense y una médica forense han relatado hoy, a petición de la acusación particular, las “graves secuelas psíquicas” del padre de la niña, que entonces tenía cinco años.

J.C. acude al cementerio a leer cuentos a la niña, le canta en su habitación aunque ya no está, ha adelgazado y dolencias anteriores se han agravado, además de que acumula bajas laborales. Hoy esta situación ha sido analizada de distinta forma por psicólogos.

En primer lugar, una psicóloga jurídica forense y una médico forense que elaboraron un informe de valoración de secuelas han relatado cómo Carolina y su padre tenían un “vínculo afectivo normal, cariñoso, un vínculo seguro”.

Han asegurado que padece una Transformación Persistente de Personalidad tras Acontecimiento Catastrófico que “se constata en pruebas y en una entrevista”.

Incluye disociación y alucinaciones como que “huele” a su hija, de forma que se trata, a su juicio, de un “duelo patológico y estrés postraumático”.

También, un trastorno adaptativo ansioso depresivo, de forma que cantarle por las noches “es un mecanismo de defensa”; algo a lo que unen que “habla de ella en presente”. “Le han destrozado la vida”, han llegado a decir.

“Estamos hablando de algo que es irrecuperable, un trauma que va a condicionar más aspectos, como el entorno laboral dado que trabaja con niños, y posibles planes de futuro”, ha relatado la forense al tiempo que ha hablado de “rasgos depresivos y obsesivos” y una “pérdida de calidad de vida”.

J.C., ha relatado, tiene una serie de trastornos psicosomáticos, debido al trauma emocional: no duerme, entra en bucle, tiene alterado el sistema inmune, tiene alopecia, pérdida importante de peso, no disfruta de la comida, tiene eccemas, presenta ausencias.

“Va a necesitar un tratamiento que tampoco le está resultando eficaz“, ha dicho que al tiempo que lo ha definido como “esclavo de los rituales que ha desarrollado para no pensar” como leerle cuentos aunque ya no está.

El padre de la niña recibió Atención Primaria y apoyo psicológico de Cruz Roja que se interrumpió por la pandemia, pero no tratamiento psiquiátrico “aunque se le recomendó encarecidamente”.

Además, la psicóloga forense y el médico forense del Instituto de Medicina Legal de La Rioja elaboraron otro informe psicológico del estado general de J.C. han rechazado que tenga un trastorno de personalidad, en primer lugar porque “los trastornos de personalidad no aparecen de un día para otro, requieren mayor continuidad”.

En su opinión, se trata de una vida normal no alterada con rituales que le sirven para superar un acto de ansiedad. En otra exploración clínica entendieron que no se puede hablar de trastorno, sólo de vivir con que su hija ya no está.

En su opinión, “no es una patología que diga que la huele: no es un trastorno, es su forma de superar lo que le ha ocurrido a su hija”. Han señalado que “efectivamente hubo una pérdida de peso y de sueño; pasó pero no se consolidó como secuela”.

Los expertos han indicado que el padre de Carolina les dijo que había estado mal pero ya come, duerme, hace deporte: “Eso sí, mi hija ya no está presente en mi vida y es una cosa a superar”. Para estos psicólogos “lo ha integrado en su día a día”.

Por último, ha comparecido una psicóloga que exploró a la acusada después del análisis psiquiátrico, y ha coincidido con la psiquiatra en que la acusada tiene unos “rasgos, que suponen su forma de ser, pero no se han consolidado en trastorno”.

Ella piensa que lo que hace ella “es lo mejor” y tiene “rasgos paranoides” bajo la tendencia de que todo el mundo va en su contra, le quiere fastidiar y un rasgo “obsesivo compulsivo”, además de otro “narcisista” que supone un “patrón más de grandiosidad”.

 

Fuente: https://www.rioja2.com/n-160579-2-los-forenses-certifican-que-carolina-murio-por-asfixia-y-bajo-profunda-sedacion/…

Por: Gutiérrez Salegui

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Categorías: Asesinato

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14 de febrero de 2022

El padre de Carolina sufre duelo patológico, habla de la pequeña en presente, le canta y va al cementerio a leerle cuentos, relata una de las psicólogas forenses que evaluaron al progenitor

El juicio contra Adriana Ugueto, acusada del asesinato de su hija Carolina, encara esta semana la recta final con la declaración, este lunes, de los médicos forenses del Instituto de Medicina Legal que analizaron las circunstancias y las causas de la muerte de la pequeña, de 5 años, y de las heridas que presentaba la acusada en el momento del crimen.

La jefa del servicio de Clínica del Instituto de Medicina Legal, con su testimonio, ha tumbado la versión de la acusada quien, durante su declaración el primer día de vista oral, responsabilizó a su madre de la muerte de la niña y también de las heridas que ella misma presentaba en manos, muslos y cuello. A preguntas del fiscal ha aclarado que del análisis de las lesiones en las muñecas se desprende que «existe una voluntariedad en la ejecución, es decir, es algo que voluntariamente se ha causado ella misma o se ha prestado a que se lo hagan».

Ninguna de las lesiones eran graves: «se suturan, se curan y ya está», ha precisado. La de la izquierda, según ha descrito, apenas sangró. La derecha un poco más, «pero no hay afectación a nivel arteria». Respecto de las heridas de la cara interna de los muslos, ha detallado que afectaron a la capa grasa, pero «sin ningún tipo de afectación más profunda» y la del cuello «está un poco lejos de la localización típica de una persona que intenta hacerse un suicidio por degüello».

Sobre el arma con la que se pudo infligir las heridas, según la forense, son compatibles con la «acción incisa» de los cuchillos de cerámica que se encontraron en el interior del bolso que la abuela de la pequeña, Olga Febles, dejó poco antes en la zona del mirador de aves, junto a la plaza de toros, antes de arrojarse al Ebro. Su cuerpo fue hallado en el río el 28 de enero de 2020, dos días después del trágico suceso.

Los forenses, tras detallar los resultados de los estudios hitopatológicos, toxicológicos y microbiológicos, han explicado que la muerte de la pequeña se produjo por asfixia mecánica por compresión de orificios. En cuanto a la cantidad de Noctamid (fármaco que se usa para conciliar y mantener el sueño, en su estómago, pelo y sangre), han señalado que no era suficiente para determinar una muerte tóxica. Eso sí, el análisis del cabello de la pequeña concluyó que se lo estuvieron suministrando de manera «repetida y crónica» al menos durante los cuatro meses previos

Sea como fuere, han añadido, «una sedación impide los medios de defensa» y la dosis suministrada a Carolina «puede considerarse alta. Si en un adulto estas dosis le hacen dormir rápidamente, esta niña estaría en un estado de sedación seguramente alto».

En la misma sesión, ha declarado la psicóloga jurídica forense que hizo una evaluación del padre de la pequeña Carolina. Resultado de ese estudio se concretaron tres diagnósticos. El primero es un diagnóstico de transformación persistente de la personalidad tras un acontecimiento catastrófico que no tiene tratamiento y que le provoca, por ejemplo, disociación, es decir, está en un sitio y no recuerda qué hace allí, tiene pseudoalucinaciones catatímicas cuando dice que huele a la niña, que la oye.

El segundo diagnóstico es de duelo patológico que se materializa en ciertas actuaciones como «ir todos los días al cementerio a leerle cuentos, contar a la pequeña lo que ha hecho durante el día, habla de ella en presente, le canta. Es un mecanismo de defensa». Su pronóstico, ha dicho, «tiene mal pronóstico porque siempre se va a ver reavivado en las fechas claves».

El tercer diagnóstico es el de somatización y se reavivó con el crimen. Tenía síntomas con un componente del sistema inmunológico previo a los hechos que aparecen con mayor frecuencia a partir de 2016. «Tras la muerte de Carolina aparecen muchas enfermedades psicosomáticas, que no tienen origen médico, que vienen de estrés, dolor, pérdida de apetito, dermatitis, pérdida de cabello, puede tener mejor pronóstico siempre que encuentre tratamiento». En cualquier caso, ha señalado, se constata una «pérdida de calidad de vida bastante elevada».

Otra de las psicólogas forenses ha sido contundente al afirmar que al padre de la pequeña «le han fastidiado la vida. Arrastrará toda esta situación durante mucho tiempo y tampoco sería de descartar que en algún momento tenga tendencias autolíticas».

En cuanto a la valoración del daño, esta misma forense ha indicado: «El daño que ha sufrido es un daño que no se puede cuantificar y que sería infinito».

Adriana Ugueto se enfrenta a la pena de prisión permanente revisable por el presunto asesinato de su hija Carolina el 26 de enero de 2020 en la habitación 404 del hotel Los Bracos en Logroño. El juicio que se sigue en la Audiencia Provincial está previsto que concluya este jueves con las conclusiones definitivas. A partir de ese momento los miembros del jurado se retirarán a deliberar sobre la culpabilidad o no de la acusada.

 

FUENTE: https://www.tvr.es/…

Por: Gutiérrez Salegui

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30 de diciembre de 2021

Gutiérrez aconseja consolar a la familia de Pablo Sierra “más desde los gestos, desde los abrazos, que desde intentar decirles algo”

Tras dos semanas de de búsqueda de Pablo Sierra, el desenlace con el hallazgo de su cadáver abre el duelo de su familia, que ahora tiene que descubrir qué pasó y empezar a asumir la ausencia.

Ana Gutiérrez, psicóloga forense, asegura que “es difícil porque ellos en estos momentos lo que sienten es que nadie les puede entender, nadie que no haya pasado por una situación similar”.

“A veces es mejor aportar cariño y consuelo desde el silencio”

Añade Gutiérrez que ya la “esperanza ha desaparecido y da paso a la incredulidad, da paso a tener que aceptar lo que ha ocurrido. A veces es mejor aportar cariño y consuelo desde el silencio, desde los gestos, desde los abrazos, que desde intentar decirles algo”.

Esta psicóloga anima a los vecinos de Zorita, donde residen los familiares de Pablo Sierra, a ofrecerles “abrazos, gestos, tener pequeños detalles de cuidado y sobre todo respetar la intimidad y el silencio que necesitan las familias“.

Según Gutiérrez, “una cosa que se hace con muchísima buena intención es que cada vez que te encuentras a alguien de la familia le transmites el pésame, frases, pero no te das cuenta de que en ese momento a lo mejor no está pensando en eso, es su momento de desconexión”. Por eso, añade que “a veces con un gesto es mejor porque recordarles constantemente, lo que suele hacer es que la gente se recluya y busque intimidad para evitar ese recordatorio constante y constante”.

“La sensación general de todo el pueblo es de conmoción”

“La sensación general de todo el pueblo es de conmoción“, afirma Gutiérrez al tratarse de un municipio pequeño. Lo argumenta en que una desaparición “ocurra de forma muy cercana, en un pueblo, lo que nos hace es rompernos la sensación de segurida” porque cree que “lo que hace es plantearnos que podría ser nuestro propio hijo, nuestro hermano, y conmociona”.

Por eso, asevera esta psicóloga forense que “tengan más o tengan menos relación con la familia, todo el mundo del municipio en estos momentos está afectado”.18…

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